Me lo comentaba un amigo argentino, ya fallecido, quien, por motivos de trabajo viajaba con frecuencia a Madrid: "Me asombra esta ciudad, conozco muchas capitales de los cinco continentes y en ninguna tengo tanta facilidad para acudir a la eucaristía como en Madrid. Aquí encuentro más misas diarias que en ningún otro sitio".

¿Es ésta una cuestión menor? ¡Y un jamón de pato! Siempre olvidamos que si hubiera más eucaristías, la gente acudiría más a la eucaristía. Sí, ya sé que rebela un lamentable espíritu comodón pero qué le vamos a hacer. 

¿Qué es lo que puede salvar al mundo? La comunión diaria. La inventó San Pío X (papa entre 1903 y 1914), quien con ello preparó al mundo para la última era, justo la que estamos viviendo.

"La iglesia vive de eucaristía" (San Juan Pablo II)... y el mundo también, aunquen no lo sepa. Millones de católicos, en los cinco continentes, sufren un difícil acceso a los sacramentos. En Madrid, al menos por el momento, no existe ese problema. Mi consejo a Monseñor José Cobo es que aumente aún más el número de misas porque "la Eucaristía hace la Iglesia" (Francisco).