
Según la denuncia presentada por la asociación Acció Cassandra y recogida por el diario dBalears, Gabriel, un vecino mallorquín de 65 años y donante habitual desde hace 25 años, acudió a la sede del Banco de Sangre de Palma,para realizar una donación. Siempre según el relato del afectado, el facultativo le dijo que no entendía el catalán y le pidió que hablara en castellano. El hombre asegura que respondió que no cambiaría de lengua, aunque intentaría expresarse de manera que pudiera ser comprendido. De acuerdo con su versión, el médico rechazó continuar con la entrevista previa, por lo que finalmente no pudo donar sangre... se le debió de helar ante tal episodio de 'ignorancia lingüística'.
Gabriel abandonó el centro sin completar la donación y solicitó una hoja de reclamaciones. Según explica en la denuncia, la recepcionista le facilitó tanto el formulario como una dirección de correo electrónico para presentar la queja posteriormente, -entendemos que todo ello en un perfecto catalán-. El afectado añade además que la trabajadora se mostró sorprendida por lo sucedido porque, según le comentó, aquel médico llevaba ya un tiempo trabajando en las instalaciones... ¿Y no sabía catalán? ¡Inconcebible!
Bromas aparte, cuidado, porque Acció Cassandra ha presentado una denuncia penal contra la Fundación Banco de Sangre y Tejidos de Baleares al considerar que los hechos podrían constituir un delito de odio por discriminación lingüística. Recordemos que los delitos de odio, según el artículo 510, contemplan una pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses para: "quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad". Y esto sí que no es ninguna broma.









