En Italia, en la ciudad de San Remo, el edificio donde reside la Curia de la diócesis de Ventimiglia–San Remo -es decir, el edificio donde la Curia diocesana organiza sus oficinas centrales, coordinación pastoral y administrativa-  toca su campana todos los días, a las 20:00 horas, en recuerdo a los niños abortados.

«Esta campana nació del deseo de dar voz a quienes no podían tener voz, de mantener en el corazón de la Iglesia la memoria de los niños no nacidos debido al aborto”, informa la página web de la Diócesis.

Esta iniciativa -denominada 'campana del aborto' por la izquierda local- no ha gustado nada precisamente a esa izquierda local, que la ha criticado duramente. 

Monseñor Suetta, obispo de la Diócesis de Ventimiglia-San Remo y promotor de la iniciativa, declaró al sitio provitaefamiglia.it: «No respondo a la controversia, porque es una controversia que esperaba y que no aporta nada nuevo. Siempre repiten el mismo estribillo, que la 'Campana de la Vida' quiere precisamente corregir. El aborto no es un derecho, es un crimen; no es una conquista de la civilización, es un drama. El aborto no es solución a los problemas, pero la prensa, como siempre, retoma el tema con acentos típicos de la cultura y propaganda dominantes». 

El obispo de la Diócesis de Ventimiglia-San Remo aseguró que la campana podrá seguir oyéndose a las 20:00 horas para «recordarnos que toda vida es un regalo, que todo ser humano tiene una dignidad infinita y que la respuesta cristiana a las heridas del mundo siempre pasa por amor, aceptación y verdad».

Ante los ataques de la izquierda al prelado --por parte del Partido Democrático y de la izquierda, como el consejero regional Enrico Ioculano, el concejal municipal Eduardo Verda y la representante de Ventimiglia Progressista, Maria Spinosi-- la asociación italiana Pro Vita & Famiglia inició una recogida de firmas en apoyo a Mons. Suetta, que ya ha rebasado las 45.000, que le fueron presentadas al prelado recientemente. 

En declaraciones a Aciprensa, la portavoz de Pro Vita & Famiglia, Maria Rachele Ruiu, señaló: “Él animó a todos los provida a ser ‘campanas resonantes’ en la vida cotidiana, sin miedo, y por eso nosotros lanzamos este desafío a todos los ciudadanos italianos, a participar en la recogida de firmas y a animar a que la campana de los niños no nacidos resuene en cada pueblo, en cada ciudad y en cada diócesis de Italia”. 

“Nosotros no tenemos miedo, no nos detendremos en luchar por el fin del aborto. Aunque sistemáticamente estemos silenciados o denigrados, somos muchos quienes queremos reafirmar que el niño por nacer es uno como nosotros, es un ser humano como nosotros, al que es injusto quitarle el primer derecho fundamental del que dependen todos los demás: el derecho a la vida”, añade. 

Para Maria Rachele Ruiu, ataques como el que ha recibido Mons. Suetta son “un motor para un compromiso cada vez más fuerte, porque no sólo es un ataque gravísimo que recibió personalmente el obispo, sino un ataque a cualquiera que intente contar la otra historia respecto a las mujeres”.

El aborto es un dolor para la mujer, y eso siempre se niega. Queremos cuidar del niño en el vientre de la madre, pero también queremos cuidar de la madre. No queremos dejar a nadie”, reitera.