
Un cargo nominativo es aquel documento (cheque, título, acción o acción financiera) emitido específicamente a nombre de una persona física o jurídica, y ahora Sánchez ha conseguido que los okupas también sean nominativos.
Para entendernos, hablamos del caso de Manuel, que cuenta su historia a Ok diario, lleva un año viviendo una pesadilla por la okupación de su vivienda en Huesca. Su okupa era una mujer de nacionalidad rumana de 27 años con dos hijos. Ya tenía fecha para el desalojo, pero la joven murió seis días antes, la familia de la okupa cambió la cerradura y ahora es la pareja de la okupa la que vive en la casa, obligando a Manuel a comenzar de nuevo el proceso de desahucio.
Decidió alquilar su vivienda, vivía en un tercer piso sin ascensor, se iba a someter a una operación de rodilla y decidió irse a casa de unos amigos durante la recuperación. Antes de la mudanza, dio de baja la luz y el gas para no tener que pagar facturas durante el tiempo que no iba a estar.
La mujer se enteró y se puso en contacto con él para que le dejara la vivienda "como trastero" para meter cajas que tenía y que no le cabían en la habitación que tenía alquilada. En un principio, a Manuel no le gustaba la idea, pero al final aceptó, avisando a la okupa de que no había ni luz ni gas, algo que no importó a la joven que accedió a pagarle 550 euros al mes por la vivienda.
Cuando pasaron unos meses la okupa dejó de pagar y se negó a abandonar el psio: "Ella vivía como una reina allí porque además tenía pinchada la luz y el gas". Manuel decidió llevarlo ante la justicia en 2025 y acordó perdonarle la deuda de 7.000 euros que le debía por el impago del alquiler y las facturas del agua, a cambio de que abandonara el piso. Negociaron que el 30 de enero de 2026 abandonaría la vivienda, pero el 24 falleció.
Manuel creyó que podría recuperar la vivienda, pero la familia de la fallecida cambió la cerradura, aunque accedieron a darle una copia. Para sorpresa del propietario aún quedaba otro problema: "la pareja sentimental de la primera okupa, un joven de nacionalidad marroquí, destrozó la puerta y volvió a cambiar la cerradura el 1 de febrero de este año".
"Parece una película pero no lo es", ahora no hay forma de echarle: "Solo espero que la justicia actúe y pueda recuperar mi casa, ya que ahora estoy en una finca rústica sin luz ni agua y no puedo seguir así".










