
En la línea de lo que escribía Rocío Orizaola en Hispanidad, a propósito de la eutanasia a Noelia Castillo, Madrina opina: "Noelia, 25 años: cuando la respuesta de una sociedad al sufrimiento es la muerte, todos hemos fallado".
Y así, la Fundación se pregunta si la eutanasia o "suicidio asistido" es lícito para quitar la vida de una persona o joven cuando el lema del gobierno es "no a la guerra" o "no al corredor de la muerte" o "no a la pena de muerte de un delincuente?. Igualmente se pregunta si Noelia ha sido víctima de un gobierno u organización que juega al descarte de sus ciudadanos; o si la única ayuda que la sociedad ha podido darle a Noelia es la muerte.
Una última cuestión que se nos presenta, prosigue Madrina en una nota, es quién gana con la muerte de Noelia y quién pierde con su muerte. Entendemos que con la muerte de Noelia gana el sistema del descarte y la muerte, el sistema de salud que no podía dar marcha atrás porque sus órganos estaban ya comprometidos con un paciente; gana de nuevo el ahorro sanitario por el tratamiento de por vida de Noelia; gana la política que apoya el descarte a través del "suicidio asistido"; gana la institucionalización de los menores y violadores a quienes ya no les acusarán; gana la eliminación del vínculo madre - hija.
Perdemos todos, pierden los adolescentes y niños, con el suicidio como primera causa de muerte; pierde el estado que ha creado una nueva moral bajo Decreto Ley; pierde la familia que se rompe y todos perdemos un poco, porque Noelia somos todos.
A la sociedad, manda Madrina este mensaje: No podemos acostumbrarnos. No podemos convertir estos casos en rutina. No podemos permitir que el sufrimiento extremo encuentre como única salida la muerte.











