• En declaraciones a Hispanidad, la presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida añade: "Nadie tiene derecho a decidir quién y cuándo debe vivir".
  • Asegura: "El supuesto de la salud psíquica es una salida trampa, y la anterior legislación demostró lo fácil que es hacer un fraude de ley".
  • Latorre "no permitiría que el aborto provocado tuviera cabida en ninguna circunstancia".
  • "La ley que la Federación España de Asociaciones Provida defiende es la que protege a todos sin excepción y que en las situaciones complicadas busca medidas especiales que nunca son el aborto", concluye.
Según ha publicado hoy lunes El Mundo, el Gobierno, finalmente, prepara una reforma del aborto para permitir abortar en los casos graves de malformación, como enfermedades graves, malformaciones cardíacas incurables, algunas encefalopatías, hidrocefalias progresivas o alteraciones graves del sistema nervioso central.

En declaraciones a Hispanidad, Alicia Latorre (en la imagen), presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida, ha respondido a la pregunta de qué le parece que se permita el aborto en casos en los que se demuestren anomalías incompatibles con la vida del nasciturus. Responde Latorre: "Si son incompatibles con la vida, morirán, en el momento que su vida sea imposible. La gravedad de su enfermedad no da derecho a nadie a matarlos. Cuando llegue el momento de la muerte, deben tener la atención médica y calor humano exigible para cualquier enfermo. Si no mueren, es que su enfermedad no era incompatible con la vida y debemos recibirlos y tratarlos con la dignidad que todo ser humano merece".

Según opina Latorre, "hay que terminar con la aberración de que eliminar violentamente la vida de un hijo sea considerado un derecho. El eliminar el supuesto de malformación me parece un paso importantísimo en un país que se llama civilizado porque reconoce la igualdad de derechos de todos los seres humanos. Nadie tiene derecho a decidir quién y cuándo debe vivir. No puede regir la ley del más fuerte ni defender la eliminación de una parte de los seres de nuestra misma especie, como sí fuera hacerle un favor a la sociedad. Hay que devolver a los hijos enfermos, que son seres humanos especialmente débiles el derecho que se les había robado y valorar lo que pueden aportar, que es mucho".

Acerca del requisito -que el proyecto de ley introduce- de la necesidad de informes de dos psiquiatras distintos que autoricen un aborto por posible riesgo para la salud psíquica o física de la madre, Latorre ha afirmado: "Me produce auténtica repulsa ayudar a fijar condiciones para que se lleve a cabo un procedimiento que puede terminar con la vida de un ser humano inocente e indefenso, por eso quiero recalcar una vez más que la ley que la Federación España de Asociaciones Provida defiende es la que protege a todos sin excepción y que en las situaciones complicadas busca medidas especiales que nunca son el aborto".

Y ha añadido: "Dicho esto, creo que el supuesto de la salud psíquica es una salida trampa, y que la anterior legislación demostró lo fácil que es hacer un fraude de ley. La diferencia entre un psicólogo y un psiquiatra es clara y los que se oponen a que sean dos psiquiatras y además independientes del centro de abortos, saben que será muy difícil encontrar, a profesionales que recomienden el aborto, pues es un procedimiento traumático y violento, que no cura a la mujer de su posible patología y que puede tener peores consecuencias aún en la mujer enferma que en la sana. A algunos les interesa que una reacción de ansiedad o una preocupación seria o el estrés sean consideradas razones que justifiquen el aborto, en vez de ayudar a esa mujer a superar las dificultades y animarla a luchar por la vida de su hijo".

Preguntada por qué respondería a quienes dicen que 'no se puede obligar a nadie al sufrimiento' o a tener un hijo con graves anomalías, ha señalado: "Entiendo que si una madre, después de recibir la información y ayuda necesaria sobre la enfermedad de su hijo, no quiere o no se ve con fuerzas para criarlo, pueda solicitar que otras personas se hagan cargo de ese hijo. Pero nadie tiene derecho a quitar la vida a un hijo para evitarse sufrimientos. Un hijo puede enfermar antes de nacer o a lo largo del resto de su vida y es muy duro, pero quitarle la vida no puede entrar en nuestras opciones. Todos los hijos nos proporcionan alegrías y sufrimiento, Por otro lado, es tramposo presentar el aborto como una huida del sufrimiento, porque el propio aborto es fuente de amargos sufrimientos".

Acerca de quienes se preguntan si el Gobierno tiene potestad para decidir sobre la vida de una mujer, y más en situaciones tan delicadas como lo que supone tener un hijo con graves malformaciones, ha afirmado: "En realidad sobre quien se está decidiendo es sobre la vida del hijo y el Estado tiene la obligación de garantizar este derecho fundamental a todos. Por otro lado, tras la dura noticia, como pasa en tantas circunstancias a lo largo de la vida, no sólo se acepta al hijo enfermo sino que se ve su auténtico valor como ser humano y se le quiere en su diferencia. Cualquier miembro de la familia es valioso y tiene mucho que aportar. Es necesario humanizar la medicina y la sociedad y dejar de justificar y de legitimar la violencia contra el más débil".

Latorre, finalmente, ha concluido: "No permitiría que el aborto provocado tuviera cabida en ninguna circunstancia, pero junto a eso arbitraria medidas médicas y  sociales para resolver los casos especiales y difíciles, de manera que cada una de las personas implicadas tuviera la atención adecuada. Y la mejora de estas condiciones no va ligada al empeoramiento de la salud de las mujeres ni a los presagios oscuros que los abortistas vaticinan. La cultura de la vida trae buenas consecuencias para todos".

José Ángel Gutiérrez
joseangel@hispanidad.com