
El omeprazol es un fármaco desarrollado a finales de los años 70 del siglo que ha sido ampliamente utilizado, pero también erróneamente empleado. Además, en los últimos años se han popularizado muchos supuestos efectos adversos por el uso crónico del omeprazol. No obstante, es un fármaco eficaz, de uso sencillo, barato, y con muy pocos efectos adversos en su uso a corto y largo plazo. Pero, debe usarse bien, por quien lo necesita, pero también sin miedo, siempre que se haga con correcto control médico.
“El omeprazol ha ayudado a millones de personas ya que es muy eficaz. También se ha usado muy mal, dándose como ‘protector de estómago’ con fármacos que no necesitan o que no se benefician de esa supuesta protección, como son, por ejemplo, los antibióticos. También los usuarios lo han usado mal como comodín para poder hacer excesos de comida o de alcohol con un supuesto menor daño para la salud”, advierte en este sentido la doctora Sonia García Vizuete, jefa de Servicio de Medicina del Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Sur de Madrid.

De hecho, esta experta llama la atención sobre el hecho de que, popularmente, los pacientes denominan al omeprazol como ‘protector de estómago’, aunque realmente dicho efecto de protección gástrica de los inhibidores de la bomba de protones o IBPs se deba a que el bloqueo del ácido que produce hace que otros medicamentos como los antiinflamatorios no puedan dañar a la mucosa gástrica.
Cómo funciona el omeprazol
“Este medicamento consigue disminuir la producción de ácido gástrico por un mecanismo directo, ya que bloquea la maquinaria metabólica que lo produce (llamada bomba de protones). Antes del omeprazol, ya existían fármacos que disminuyen los niveles de ácido, pero de forma indirecta”, detalla esta digestóloga.
Es por ello por lo que defiende que esta forma de funcionar convierte al omeprazol (y a sus posteriores derivados, llamados de forma general ‘inhibidores de la bomba de protones’) en el medicamento más eficaz para tratar todas aquellas enfermedades en la que conviene disminuir el ácido: la enfermedad por reflujo gástroesofagico, las gastritis, o las úlceras.
Posibles efectos adversos
Aunque los beneficios del fármaco superan ampliamente los posibles efectos adversos, tal y como destaca esta experta de Quirónsalud Sur, como en todos los tratamientos con medicamentos es necesario estar atentos a su posible aparición
“Para comenzar debemos decir que este fármaco debe usarse, como todos, por aquellas personas que lo necesitan. Esto, que parece lógico, no lo es con este medicamento que muchas personas toman como caramelos”, lamenta la doctora García Vizuete.
Es más, avisa de que el omeprazol tiene, por supuesto, efectos adversos, citando como “bastante frecuentes” a los dolores de cabeza, o a las diarreas. “También puede interferir en el funcionamiento de otros medicamentos como, por ejemplo, algunos antiagregantes como el ‘clopidogrel’, o con fármacos antivirales. Por inhibir el ácido, también puede afectar a la absorción del magnesio, del calcio, o de la vitamina B12”, añade. No obstante, sí concreta que estos efectos solo se producen, generalmente, en personas que ya tienen otros factores de riesgo previos y aún así, en raras ocasiones.
No produce ni cáncer, ni osteoporosis, ni demencia
Eso sí, rechaza totalmente una duda vista con frecuencia en la consulta por parte de muchos pacientes, que dicen que el omeprazol produce osteoporosis, demencia, o incluso cáncer: “Hay que decir que eso es rigurosamente falso. El omeprazol puede contribuir a la aparición de osteoporosis si se une a otros factores (edad avanzada, alcoholismo, desnutrición u otros) pero nunca por sí solo. No se recomiendan medidas especiales de protección de los huesos en pacientes que tomen IBPs”.
De igual forma, la doctora García Vizuete recuerda que existen personas que sufren demencia por deficiencia de vitamina B12, pero no relacionadas con el omeprazol y, de nuevo, insiste en que no se recomiendan medidas específicas de chequeo de este problema en personas sanas. “En cualquier caso, los déficits se producen en tratamientos muy prolongados y con dosis altas, y son excepcionales cuando se usa a dosis normales”, concluye.
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