
En las cancillerías occidentales hay quien piensa que, a pesar de sus particulares bailes, el bananero Nicolás Maduro sigue temiendo, no una invasión del país por parte de Estados Unidos, sino ataques directos.
La última, Maduro propone al colombiano Gustavo Petro, otro adalid de las libertades, 'fusionar' el ejército venezolano con el colombiano. Así, como suena. Mucho me temo que Petro declinará la oferta. Estos dos tiranuelos bananeros no parecen darse cuenta de que sus pueblos no van a aceptar que les dejen vendidos para mantenerse ellos en el poder.
El narcoterrorista Nicolás Maduro pide a Gustavo Petro unir ejércitos y fuerzas policiales:pic.twitter.com/VFVOJoAOBP
— Emmanuel Rincón (@EmmaRincon) December 18, 2025
Mientas, en España, Pedro Sánchez duda entre salvar a Zapatero, portavoz de la tiranía venezolana en el mundo libre, o apartarle de él con insultos, como hizo con Ábalos y con Santos Cerdán. De ahí su silencio ante el bloqueo norteamericano, Sánchez oscila entre Occidente (Europa y América, y los BRICS). Y claro, esa postura es difícil.
Tanto el colombiano Petro como el venezolano Maduro viven del poder narco. Además, el bloqueo norteamericano del petróleo transportado por la flota fantasma está funcionando
Volvamos a Venezuela. Tanto el colombiano Petro como el venezolano Maduro viven del poder narco. No es que no quieran neutralizarlo, como les exige Washington, es que no pueden. De ahí que Petro intente, con su chulería habitual, ganarse el apoyo de Corina Machado. No porque quiera una Venezuela libre, sino porque considera que Corina podría hacer valer su influencia sobre Donald Trump y así evitar el ataque norteamericano.
Además, el bloqueo gringo del petróleo transportado por la llamada 'flota fantasma', preferentemente turca, como bien ha denunciado El Economista, está funcionando. Será duro mantenerlo en el tiempo, pero por ahora funciona. Sin el petróleo, Maduro no podría continuar tiranizando Venezuela ni un día más.
El Sanchismo es la antítesis de la hispanidad: en lugar de extender la libertad en el mundo hispano, aplaude y protege a todos los tiranos hispanoamericanos, mientras califica de ultras a todos los líderes cristianos
Y a todo esto, volvamos al papel de espectador de España, la metrópoli hispana. El Sanchismo es la antítesis de la hispanidad: en lugar de extender la libertad en el mundo hispano, aplaude y protege a todos los tiranos hispanoamericanos, mientras califica de ultra a todos los líderes cristianos.
Pero recuerden: Zapatero está ahí.









