Vayamos primero con la noticia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado su apoyo a la idea de enjuiciar al empresario George Soros y a su hijo, Alexander Soros, por supuestas actividades ilegales relacionadas con su apoyo a las protestas violentas en contra de sus políticas de inmigración.
Por su parte, la Open Society Foundation, el laboratorio de los Soros, ha respondido a través de una publicación en redes sociales, asegurando que no apoya ni financia protestas violentas, desmintiendo estas acusaciones como falsas y describiendo las amenazas contra la familia Soros como indignantes.
"No vamos a permitir que estos lunáticos sigan destrozando a Estados Unidos, sin darle siquiera la oportunidad de respirar y ser libre. Soros y su grupo de psicópatas han causado un gran daño a nuestro país" ha escrito Trump en la plataforma Truth Social. Según el republicano, bajo la ley RICO, que sanciona los actos delictivos realizados por organizaciones criminales, podrían ser procesados padre e hijo.
Ahora, sigamos por el final: George Soros es uno de nuestros peores ciudadanos, y su hijito Alex, seguramente supere al padre. Ya lo avisó: Él era más político que su padre... si es que eso es posible.
Esta misma semana lo denunciaba el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, muchas de las ONGs del magnate estarían trasladando sus actividades a Bruselas con la intención de encontrar refugio en Europa. Y los Soros, padre e hijo, no son buenos ni en Europa ni en Estados Unidos.
La Open Society y los Soros son un baluarte a favor de los derechos humanos, la libertad, la diversidad, la lucha contra el cambio climático… es decir, -y esto no lo dicen ellos, naturalmente- un baluarte de los postulados del Nuevo Orden Mundial (NOM) o, si lo prefieren, del progresismo actual: imposición de la ideología de género, censura a través de los delitos de odio, pánico climático y cultura de la muerte (aborto y eutanasia). Vamos, una delicia.
Por lo que es lógico que Trump, que defiende los valores cristianos y lucha contra lo woke y el NOM, los quiera lejos de América. La acusación del presidente es grave, y puede que cierta.
Llama la atención la diferencia del actual presidente de los Estados Unidos con respecto a su predecesor en el cargo, Joe Biden, que aprovechó los últimos días en la Casa Blanca para conceder el más alto honor civil de Estados Unidos, la Medalla Presidencial de la Libertad, al multimillonario húngaro por haberse “centrado en iniciativas globales que fortalecen la democracia, los derechos humanos, la educación y la justicia social” a través de sus Open Society Foundations.
Otro gran amigo de los Soros es nuestro querido líder Sánchez. Aunque se haga el loco y parezca que no lo conoce de nada, para empezar, un joven Sánchez, entre 2011 y 2013, es contratado por el Democratic Institute como observador en los procesos electorales de Marruecos y Jordania. Cabe recordar que el Democratic Institute está registrado como lobby de Soros ante la Unión Europea por el partido Demócrata para la promoción del globalismo progresista entre los partidos social-demócratas del mundo. Para continuar, el viaje de Sánchez a Estados Unidos hace un año, fue organizado por Alex Soros, en la foto de este artículo pueden ver la gran relación que tiene nuestro presidente con Alex. En Hispanidad ya hemos dicho que Sánchez es la marioneta española de George Soros. Y más, ¿saben quién fue el primer financiero recibido por Sánchez en Moncloa? Sí, George Soros.













