El barril de petróleo Brent ha subido un 60% desde el inicio de la guerra. Ahora está en los 116 dólares. El peligro de inflación es evidente. Ahora bien, insisto en que esto no justifica un alto el fuego. Una guerra es rechazable, no sólo porque provoque inflación, sino porque muere gente.
Al menos dos cascos azules indonesios, en una zona dirigida por un general español, han resultados muertos en el Líbano. Los israelíes, ahora empeñados en el Gran Israel, quieren anexionarse parte del Líbano para que Hezbolá no les ataque desde el otro lado de la frontera. Simplemente, el ejército libanés no puede con Hezbolá. Los musulmanes se han ido infiltrando y ahora constituyen la mayoría de la población -aunque enfrentados entre sunitas y chiítas- y se niegan a marcharse.
Pero todo esto no justifica a Netanyahu.
El Pentágono tiene 4.000 hombres, reconocidos, en la zona, dispuestos, no a invadir Persia, pero sí a tomar la isla del Estrecho, que le permita controlar el paso de petroleros por Ormuz. Difícil, porque la ribera iraní también puede responder.
Donald Trump juega a encontrar una Delcy en Irán. No jugaba a eso al principio, sino a una rebelión ciudadana, con Sha o sin Sha, que terminara con la República Islámica. Ahora se conforma con poner al frente de la República Islámica a un ayatolá moderado, que tome el poder y no mate a las mujeres por llevar llevar el velo mal colocado. También eso es difícil en mitad del fanatismo musulmán.
Netanyahu se ha quedado sin el apoyo de Estados Unidos al arremeter contra el arzobispo de Jerusalén y ha tenido que retroceder. Pero algo ha quedado claro: Trump le ha dicho al sionista Netanyahu que deja en paz a los cristianos porque Trump es cristiano y sin complejos.
Y cómo no, faltaba el numerito diario de Pedro Sánchez, líder del mundo libre y enemigo mundial número uno de Donald Trump: el Gobierno español ha pregonado, hoy lunes 30, que ni las bases de Morón y Rota serán utilizadas para la guerra ni ningún avión atravesaría el espacio aéreo español para bombardear Iran. ¿Qué pasa, que hasta ahora sí lo hacían? En todo caso, Sánchez es muy cobarde: si ve que Europa se despega de Trump, él se vuelve bravucón. Si ve que Europa hace el egipcio, Sanchez mira hacia otro lado.












