El ministro Ángel Víctor Torres no tiene más que palabras de agradecimiento para el ex delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez. Lo cual es bello e instructivo porque Pérez, en su despedida, le dijo al Gobierno de todo menos bonito: ahora que me voy del convento me orino dentro.
Bueno, para ser exactos les dejó como a una panda de embusteros... y a él mismo también. De repente Pérez cayó en la cuenta de que sí que sabía lo del asalto masivo a Ceuta preparado desde Marruecos y sí que había avisado al Gobierno central y que este no le hizo ni caso.
Pero miren por dónde, con tal de librarse de testigo tan incómodo, Torres se muestra encantado. Y de paso, ha nombrado, o ha colaborado en el nombramiento, como sustituto, de un concejal socialista insultón y matón, de nombre David de la Encina.
Por lo demás, Ángel Víctor es genial. Empezó diciendo que habría como unos 2.000 indocumentados corriendo por las calles de Ceuta, luego eran 5.000 y luego nos comunica que desde el 10 de agosto han vuelto a Marruecos 'motu proprio o expulsados, 8.200.
Pero oiga, ¿se puede saber cuántos entraron en Ceuta? ¿O es que siguen entrando?
Ahora bien, la pregunta más relevante continúa sin ser respondida: ¿Por qué el Gobierno español no ha reforzado la frontera para que no vuelva a ocurrir lo del 30 de julio? Segundo: supuesto y no admitido que no se hubieran podido devolver a todos, mayores y menores, a Marruecos, ¿por qué no se cambia la ley, con carácter de urgencia, para que sí se les pueda devolver a Marruecos?
Lo del Gobierno con Ceuta ya es un puro instinto mentiroso. Podría caer una bomba nuclear en la ciudad española en África que Marlaska y Torres asegurarían que peor era con el PP.