República en Imperio transformada
por hombres, que llegaron a creerse
divinos, a otros hombres diferentes.
Que hollaron tierras y naciones,
dominando el mundo conocido,
por la fuerza y el valor de sus legiones.                               
Y del oriente al occidente, controlaron
religiones, razas y pueblos,
anteponiendo sus dioses y credos.                                      
 
Con Augusto alcanzasteis la mayor gloria,
con Calígula la depravación más injuriosa.
Hombres que un Imperio levantaron
con sacrificios, trabajos y valores.                                       
Hombres que un Imperio destruyeron,
con su soberbia, imposiciones y pasiones
desatadas, pensando ser dioses inmortales.
Y así a la historia fueron pasando
con sus virtudes, defectos y acciones,
los que de Roma fueron Emperadores.
Que dioses se creyeron.