El día 15 finaliza el plazo para realizar ofertas por la plataforma de TV de pago por satélite, verdadera espada de Damocles que pende sobre los Polanco. Telefónica acudirá a la puja con muy poco interés, aprovechando que no es vinculante, y con muy poco interés en quedarse con ella. En el mejor estilo Cebrián, con un artículo preparado días atrás, El País anuncia que Vodafone exige a la compañía de Alierta 670 millones de euros por trabas a la competencia. Y todo ello después de que El ministro de Industria, Miguel Sebastián, se cabreara con Orange por judicializar -todavía no lo ha hecho, sólo ha amenazado- el despliegue de fibra óptica de Telefónica, la esperanza oficial de expandir la banda ancha en España

 

Vodafone ha decidido que la mejor táctica contra Telefónica es la misma que la utilizada por Orange: la vía judicial. Los franceses quieren que Telefónica invierta en fibra óptica y acceder a ella en las mejores circunstancias -curiosamente en Francia la fibra óptica no está regulada- y el ministro Sebastián cree que esa judicialización podría paralizar o ralentizar su gran proyecto de banca ancha en España.

Pero el sector se ha quedado asombrado con la decisión de Vodafone. La empresa británica, que en España lidera Francisco Román sí ha invertido en red y competido lealmente con Telefónica. Nunca ha recurrido, por tanto, ni a los reguladores ni a los tribunales contra el competidor. Sin embargo, ahora exige 670 millones de euros por trabas a la competencia, trabas de las que hasta ahora nunca se había quejado.

Lo cierto es que, como ya hemos informado Vodafone España, a la joya de la corona Vodafone, no atraviesa su mejor momento y ha cundido el nerviosismo. Al mismo tiempo, Román iba para director de Europa continental, y, sin embargo, ahora le exigen una fuerte reducción de costes. Por si fuera poco, acaba de perder el contrato con la Generalitat catalana, que tenía Orange, y encima en favor de Telefónica. Digamos que un gestor que hasta ahora ha obtenido grandes éxitos atraviesa sus peores momentos.

Ahora bien, la demanda de Vodafone a Telefónica no ocuparía muchas páginas si no fuera porque ya fue decidido dos semanas atrás, cuando la central de Londres comenzó a operar en Madrid. Vodafone filtró la noticia al grupo PRISA y éste ha decidido aprovecharlo para vengarse de Telefónica. ¿Por qué tenía que vengarse? Porque los Polanco no perdonan a César Alierta que acudir a la OPA de PRISA sobre Sogecable, La verdad es que Alierta no tenía otro remedio que acudir a la OPA en defensa de los intereses de sus accionistas, dado que se hubiera quedado como accionista minoritario, con un 17%, de una acción llamar a devaluase totalmente sin capital flotante. Sin embargo, eso aumentó la deuda de PRISA-Sogecable hasta los 6.000 millones de euros, lo que, sencillamente, colocaba al multimedia más poderoso en situación de quiebra técnica.

Por eso, a Ignacio Polanco y a Juan Luis Cebrián les urge vender Digital . Pide 3.000 millones de euros, una barbaridad para un grupo que vale, todo entero, la mitad de esa cantidad. Eso sí, el vendedor se quedaría con la deuda de Digital , unos 2.300 millón de euros, y vendería los dos millones de clientes que, según la empresa, poseen, además de derechos sobre contenidos.

Y qué casualidad: El País publica la demanda de Vodafone contra Telefónica, a pesar de tener la información redactada tiempo atrás, justo el día en que vence el plazo para presentar ofertas no vinculantes por Digital , el lunes 15. Una subasta coordinada por Matías Cortés y a la que acudirán varios multimedia e incluso se baraja la presencia de ONO y Orange-France Telecom, pero que a la que -estamos en periodo no vinculante-.

Acudirán muchos, siempre que PRISA absorba la deuda y rebaje el precio, y, además, insistimos, estamos en periodo no vinculante. Y acudirá Telefónica, con la seria advertencia de que no se desmande, porque Matías Cortés, Ignacio Polanco y Juan Luis Cebrián, son así: si nadie quiere Digital obligarán a Telefónica a quedarse con ello. Y si no, que se atenga a las consecuencias.