Llegaba don Eugenio Galdón, el hombre del cable, a la cena –domicilio particular, muy particular, madrileño- con una teoría. Es bueno llegar a las cenas con una teoría. Y por cierto, encandiló a los presentes. Podríamos resumirla así: acabemos con PRISA, este es el momento.
Según Galdón, el hombre que ha conseguido ser director general de la SER y de la COPE, todo ello a un tiempo y como si nada, lo cual indica una extraordinaria versatilidad y profundo pluralismo interno.
Pues bien, las razones para terminar ahora con el imperio Polanco son dos, según el maestro Galdón: la salud del fundador y presidente, Jesús Polanco y la deuda –que no las pérdidas- de Sogecable. En definitiva, Galdón animaba una campaña de desprestigio de PRISA. O a lo mejor no era eso, pero eso es lo que entendió uno de los comensales.
Por cierto, Galdón deja de ser un testaferro de Emilio Botín, y Botín y Polanco son algo más que paisanos: tiene intereses comunes allá arriba. En la cima del poder.
Una cosa está clara: campañas aparte, el Grupo Sogecable atraviesa un momento más que delicado.









