Sr. Director:

Aunque no me considero autorizada  para hacer una valoración crítica, ni pretendo tampoco realizar un panegírico del libro de Benedicto XVI, "Jesús de Nazaret", sí quisiera referirme a un aspecto del mismo que me ha impresionado.

Es bien conocida la categoría intelectual del Papa; pero a pesar de ser un gran teólogo y buen conocedor de la exégesis bíblica, y de gozar además de la autoridad que desde el punto de vista doctrinal le confiere su condición de Pastor Supremo de la Iglesia, deja bien claro en el prólogo que "este libro no es modo alguno un acto magisterial, sino únicamente expresión de mi búsqueda personal del rostro del Señor. Por eso, cualquiera es libre de contradecirme. Pido sólo a los lectores y lectoras esa benevolencia inicial, sin la cual no hay comprensión posible".
Contrasta esta humildad del Papa, con la actitud de algunos escritores modernos que nos presentan unas visiones deformadas de Jesús, con la pretensión de estar apoyadas en verdades científicamente demostradas, pero caracterizadas más por su sensacionalismo que por su rigor histórico. Como dice un gran exegeta católico, Schnackenbur: "Sin su enraizamiento en Dios, la persona de Jesús resulta vaga, irreal e inexplicable". El Jesús de Benedicto XVI está firmemente enraizado en Dios, gracias a que también lo está el exegeta que nos lo presenta.

Anna Batista Majem

annabatista07@yahoo.es

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