
TAP Air Portugal recibió hace unos días ofertas vinculantes de Lufthansa y Air France-KLM, pero no parece que estén en su mejor momento. Ambos grupos aéreos han tenido pérdidas en el primer semestre por el encarecimiento del queroseno, a pesar de mayores ingresos y pasajeros.
El grupo aéreo alemán y el franco-neerlandés presentaron ofertas para hacerse con una participación minoritaria en la aerolínea portuguesa de hasta el 49,9%. Recuerden que el Gobierno luso tiene previsto privatizar como máximo dicho porcentaje y reservar un 5% para los empleados de la aerolínea, por lo que quiere mantener el control y la propiedad portuguesa. Del proceso se ha caído IAG (holding que agrupa a British Airways, Iberia, Aer Lingus y las low cost Vueling y Level): el pasado abril renunció a presentar una oferta vinculante al no tener garantizada una vía para controlar el 100% de TAP y gestionar su transformación; además, meses atrás, cuando sus rivales ya barajaban ofertas, IAG aún se lo pensaba.
En el primer semestre, la cotización del grupo aéreo alemán cae más de un 10%, tras las pérdidas obtenidas en el primer semestre y anunciar el recorte de las previsiones anuales. En concreto, las pérdidas netas han sido de 542 millones de euros, frente a los 127 millones que ganó hace un año y el beneficio neto de 123 millones (-88%) del segundo trimestre, por el fuerte encarecimiento del queroseno y el impacto operativo de los paros laborales (o sea, huelgas).
Todo ello, a pesar de mayores ingresos (19.887 millones, un 7,8% más) al subir los precios de los billetes, crecer en pasajeros, la fuerte demanda de viajes y el repunte en la división de carga (Lufthansa Cargo). Por su parte, el resultado bruto de explotación (ebitda) ajustado ha bajado un 22,4%, a 1.043 millones, algo que se debe, sobre todo, al sobrecoste del combustible (756 millones) provocado por el estallido de la guerra de Irán y al impacto directo de las huelgas de primavera (situado en 150-200 millones).
En el caso de Air France-KLM, el resultado neto semestral ha arrojado unos números rojos de 61 millones, lejos de los 401 millones que ganó hace un año, por el caro coste del queroseno. El gasto en este último se ha encarecido en 804 millones hasta junio y prevé que su coste sea 2.000 en el conjunto del año, aunque ha repercutido un 85% en el precio final de los billetes y ha mantenido disciplina en otros costes.
Pérdidas a pesar de que sus ingresos han crecido un 10,5%, a 17.756 millones, tras el aumento en pasajeros (+,3,2%, a 50,6 millones de personas). El beneficio operativo ha subido un 47%, a 478 millones; y la deuda neta se ha situado en 8.376 millones. Su liquidez se ha reducido ligeramente a 10.300 millones y ha presentado su oferta vinculante por entre el 44,9% y el 49,9% de TAP, puja en la que tiene como rival a Lufthansa.










