Holaluz ha sido suspendida de cotización este lunes 20, días después de que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico anunciara el inicio del procedimiento para su inhabilitación como comercializadora de luz. Y la compañía de electricidad y placas solares ya ha anunciado que alegará dicho proceso.

Hasta la suspensión de la cotización, esta acumulaba un desplome del 90,79% desde su debut el 29 de noviembre de 2019. Dicha depreciación sólo en el último año ascendía al 32,79%, aunque en lo que va de 2026 se ha revalorizado un 12,33%.

Al conocerse el inicio de su inhabilitación como comercializadora de luz, la compañía ha considerado que se trata de “un trámite administrativo puntual dentro del marco regulatorio del sector, que la compañía está gestionando conforme a los procedimientos habituales”. Sin embargo, conviene destacar que el Ministerio que lidera la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, ya ha inhabilitado 40 comercializadoras de luz sin actividad durante el primer trimestre, es decir, aquellas que llevan un año sin acudir al mercado a comprar energía o bien otras que no pueden hacer frente a los avales que se les exige para vender luz.

Por el momento, se desconoce el motivo del inicio de la inhabilitación de Holaluz. La compañía ha negado que haya comenzado el traspaso de clientes a un comercializador de referencia y ha subrayado que su actividad sigue desarrollándose con normalidad y el suministro eléctrico a sus clientes “está plenamente garantizado”.

Conviene recordar que Holaluz nació el 12 de noviembre de 2010, con Carlota Pi, Oriol Vila y Ferran Nogué como cofundadores y accionistas, tras haberse conocido mientras estudiaban un máster. Holaluz surgió tras una factura de luz que recibió la madre de Nogué y que ascendía a más de 700 euros, por lo que Ferran y Oriol se fueron a buscar a Carlota, que ya había trabajado en el sector, para intentar qué había pasado. Así, Holaluz irrumpió en la comercialización de electricidad en 2011 y hoy distribuye luz a 10.000 comunidades energéticas de paneles fotovoltaicos (algo que denominaron como ‘la revolución de los tejados’) y 250.000 contratos, pero con el estallido de la guerra de Ucrania el 24 de febrero de 2022 y la imposibilidad de competir con la tarifa regulada del gas (TUR), dejó de comercializar gas y traspasó 70.000 clientes.

En 2024, Holaluz hizo un ERE que afectó a unos 200 trabajadores (un tercio de su plantilla) y afrontó una grave crisis financiera que la dejó cerca de presentar preconcurso de acreedores y también problemas en su accionariado, cuando dos accionistas minoritarios (los fondos Axon Partners y Goero Pensioak) se negaron a aprobar las cuentas del año anterior que arrojaban unas pérdidas de 26,2 millones de euros, quintuplicando las de 2022. En noviembre de ese mismo año, entró en el capital el fondo francés Icosium Investment, y se puso fin a la citada crisis. Actualmente, Icosium se mantiene como primer accionista de Holaluz, con un 33,43% del capital; seguido del fondo Axon (11,19%) y de los tres cofundadores (Pi, Vila y Nogué, que tienen unas respectivas participaciones del 9,77%).