Ninguna duda cabe ya de que la crisis actual de la vivienda se debe a la falta de oferta y que la solución consiste en construir más viviendas y no en intervenir el mercado inmobiliario topando precios o castigando a los propietarios.

Dicho esto, el precio de la vivienda subió un 0,4% en agosto, en tasa mensual, y un 11,9% en tasa anual, esto es, un 8,9% por encima de la inflación, según Tinsa. Una salvedad momentánea: las ‘Capitales y grandes ciudades’ (-0,1% mensual) y las ‘Áreas metropolitanas’ (+0,4%) moderaron puntualmente la aceleración mensual de los precios experimentada durante los meses anteriores.

Los territorios donde el precio se ha incrementado más intensamente entre julio y agosto son ‘Costa Mediterránea’ (+1,2% mensual), ‘Islas’ (+1,1%) y los municipios de interior que integran el grupo ‘Resto de Municipios’ (+1%).

En cualquier caso, según Tinsa, el precio medio de la vivienda nueva y usada en España es todavía un 6,9% inferior a los máximos registrados a finales de 2007, es decir, justo antes del estallido de la burbuja. En términos nominales, ‘Islas’ es el único grupo que estaría superando el nivel del boom inmobiliario (+19%), aunque si descontamos el efecto de la inflación, se mantiene un 15% por debajo, en términos reales.

Las ‘Capitales y grandes ciudades’, por su parte, son las que más se acercan a los máximos de entonces. Sólo son un 2,2% inferiores, en términos nominales. En el otro extremo, el precio medio de los municipios más pequeños del interior peninsular y de la costa atlántica es un 19% inferior a su máximo histórico.

Visto lo visto, parece mentira que contemos, desde hace años, con un Ministerio de la Vivienda. Su responsable, Isabel Rodríguez, estuvo este jueves en Olivenza (Badajoz), donde ha visitado 35 viviendas públicas destinadas al alquiler asequible. La ministra hizo referencia a la Empresa Pública de Vivienda impulsada por el Gobierno Sánchez, de la que aseguró que va a trabajar también en el medio rural.

Lo malo, doña Isabel, es que, a estas alturas del Sanchismo, nadie se cree las promesas del Gobierno.