El día 1 de septiembre, John Ternus sucederá a Tim Cook como consejero delegado de Apple, después de 15 años en el cargo. Cook tomó el testigo de Steve Jobs, en agosto de 2011.
Pero sólo es una salida parcial, ya que Cook será nombrado presidente ejecutivo, según la propia compañía. En otras palabras, Cook no estará en el día a día, pero seguirá pilotando la estrategia de la multinacional.
Lo cierto es que bajo su dirección, Apple se convirtió en la empresa más capitalizada del mundo, con permiso de Nvidia, con el iPhone como producto estrella -ya lo era en 2011-, pero con otros ‘cacharros’ también líderes en su segmento, como el iPad, los AirPods o el Mac Book.
Pero el verdadero cambio se produjo con los servicios, especialmente con Apple TV, de tal manera que en el primer trimestre del actual ejercicio fiscal (terminado en diciembre), Servicios facturó 30.000 millones de dólares, el 21% del total del grupo, que alcanzó los 143.800 millones. Y eso sólo en un trimestre.
En cualquier caso, Cook también será recordado como el progre que pasó a ser ‘seguidor’ de Trump, aunque de aquella manera. Para evitar los aranceles a los productos de China, además de anunciar inversiones millonarias en EEUU, trasladó buena parte de la producción de dispositivos a India y Viernam.
Sea como fuere, el nombramiento de Ternus no ha pillado por sorpresa a nadie. Desde su puesto como vicepresidente senior de Ingeniería de Hardware, era uno de los mejor situados y su nombramiento ha sido interpretado como continuista con la estrategia actual. De hecho, Ternus ha liderado toda la evolución de los dispositivos Apple durante los últimos años.










