Eni ha logrado aplauso bursátil este jueves, tras conocerse sus resultados de 2025. Su cotización ha subido un 2,5%, a pesar del batacazo del cuarto trimestre, al haber mantenido bastante estable su beneficio anual.

La petrolera italiana, está controlada en un 28,5% por Cassa Depositi e Prestiti (CDP) y en un 1,99% por el Tesoro italiano, y ha afrontado un contexto con menores precios del petróleo y del gas. Estos también se han notado, en mayor o en menor medida, en los resultados de otras compañías del sector, como la española Repsol, la francesa TotalEnergies, la británica BP, la angloneerlandesa Shell, la noruega Equinor -antigua Statoil-, o las estadounidenses Exxon Mobil, Chevron y Halliburton).

En las cifras de Eni, cabe referir algunas cifras del cuarto trimestre, que suele estar muy condicionado por la volatilidad de las materias primas y por la demanda invernal de gas en Europa. Los ingresos han bajado un 12%, a 21.000 millones de euros; el resultado operativo ha pasado de unas pérdidas de 373 millones a una ganancia de 176 millones; pero el beneficio neto se ha hundido a la mitad (-52%), a 137 millones, dentro de la normalización de precios que atraviesa el sector tras años de beneficios extraordinarios por altos precios del gas y del crudo, a la que se suma una estabilización de la demanda.

En el conjunto de 2025, Eni ha incrementado su producción de hidrocarburos hasta 1,73 millones de barriles equivalentes de petróleo diarios. Por su parte, el beneficio neto ajustado ha pasado de 5.257 millones a 4.989 millones; y en términos reportados se ha mantenido bastante estable al situarse en 2.608 millones, frente a los 2.624 millones del año anterior.

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Dentro del beneficio ajustado, el negocio de exploración y producción de hidrocarburos (también denominado upstream en el argot del sector) ha aportado 4.875 millones, lo que refleja la gran dependencia que Eni aún tiene del mismo. Le siguen la división de gas y gas natural licuado (GNL), con 606 millones; Enilive (filial de transformación de la movilidad, de la que el fondo KKR posee un 30%), con 456 millones; Plenitude (filial que vende luz y gas, y produce energía renovable, y en la que entró el fondo EIP con un 10% ), con 346 millones; Energía, con 346 millones; Refino, con 118 millones; y Química, con -799 millones. Esto refleja que la diversificación avanza a paso lento.

Entre sus movimientos cabe referir que hace más de un año anunció un memorando de entendimiento con Petronas, la empresa estatal malaya de petróleo y gas, para crear una sociedad conjunta que supervise los activos upstream en Indonesia y Malasia. Por su parte, Plenitude ha comprado Acea Energía para llegar a 11 millones de clientes en Europa y en capacidad renovable ya tiene 5,8 gigavatios (GW) y cuenta con proyectos en desarrollo que alcanzan los 10 GW. Además, está apostando por los biocombustibles y en España, no sólo está presente con Plenitude, sino con estaciones de servicio, las cuales aumentaron al comprar las 24 gasolineras low cost de Atenoil al fondo británico Marcol. Ahora quiere acelerar en el combustible sostenible de aviación (también denominado SAF, por sus siglas en inglés) con la transformación de sus plantas de Sannazzaro y Priolo.

    El próximo 19 de marzo, Eni, que tiene como CEO a Claudio Descalzi (71 años), actualizará su estrategia. Y puede que entonces dé más detalles sobre Venezuela. 

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