• Del Brexit importa, sobre todo, la devaluación de la libra.
  • Donald Trump nada a contracorriente: no es un enamorado de la energía verde. E Iberdrola en USA es, ante todo, verde.
  • Y luego está Álvaro Nadal, que quería ser presidente de Iberdrola… así, sin anestesia.
  • Por de pronto, el titular de Energía, ya piensa en nuestros impuestos a la energía.
Si usted es supersticioso deberá concluir que Ignacio Galán (en la imagen), el presidente de Iberdrola, tiene un gafe horrible. A ver, primero el Brexit. Y lo peor del Brexit no está en un posible cambio de política energética sino así, al pronto, a la devaluación de la libra. Lugo resulta que, contra todo pronóstico, Donald Trump se impone a Hillary. Y claro, Donald Trump no es un entusiasta de la energía verde, entre otras cosas porque considera que es poco eficiente, demasiado cara. Y tiene razón, claro. Son los dos países, junto a Brasil, donde Iberdrola se la juega. Pero sin duda el tercer reto es el más peligroso: en plata, Galán nunca se ha entendido como el nuevo ministro de Energía, Álvaro Nadal, el mismo que quería presidir Iberdrola. No se entienden muy bien ambos, aunque, bien pensado, tampoco hay mucha gente que se entienda con Álvaro Nadal. En cualquier caso, la idea de Nadal de exprimir a eléctricas, telecos y TDT's ya ha empezado hacer surgir rumores como el de una tasa, otra más, a la energía eólica. Tras la dura reforma Soria, un nuevo impuesto, que de eso se trata, a la eólica atentaría contra Iberdrola, el principal operador eólico de España. Y eso que todavía no conocemos al secretario de Estado de Energía. Claro que, a lo mejor, regular un sector no consiste sólo en gravarlo. Por cierto, que aún hay puntos más oscuros. Por ejemplo, ¿quién será el secretario de Estado de Agenda Digital? Porque la vicepresidenta Soraya ya ha dejado claro que las relaciones con el Duopolio de TV son cosa suya. Y muy suya. Eulogio López [email protected]