Ya hemos hablado sobre lo que opinamos en Hispanidad del caso Julio Iglesias, pero es que el tema se está poniendo aún más 'rarote'. El cantante no ha concedido ninguna entrevista por ahora, pero sí se está pronunciado vía redes sociales. Asegura que la Fiscalía de España no le permite ejercer su defensa en la denuncia que se ha presentado contra él y que tampoco le ha dado acceso a la misma, por lo que la red se convierte en su único medio de defensa. 

El caso ya sonaba raro, pero lo de la Fiscalía lo vuelve aún más extraño, y los whatsapp filtrados por el propio cantante, todavía más: "las comunicaciones de Whatsapp enviadas por las denunciantes durante el tiempo que trabajaron en su casa y las comunicaciones después de irse, demuestran que la información difundida carece de veracidad". Y es que si uno lee expresiones cariñosas como "Profesor, buenas noches, espero que puedas dormir sin malestar, que sueñes con los angelitos y que puedas descansar. Te quiero mucho, y si necesitas algo de mí aquí estoy a tu entera disposición. Gracias por tu paciencia y por tus enseñanzas del día de hoy. Todos los días a tu lado son valiosos para mí porque aprendo un poco más. Un beso y un abrazo. Feliz noche", cuesta pronunciar aquello de 'yo sí te creo, hermana', porque siendo mujer no es algo que le diría a mi agresor sexual. 

En cualquier caso, y sin ánimo de ver incoherente que le desees "que Dios te siga llenando de mucha salud" a una persona que hace de tu vida un infierno, lo que completa la rareza de este caso es que la asociación feminista Women’s Link Worldwide, la ONG que está detrás de las dos ex trabajadoras denunciantes, esté financiada por la Open Society Foundations del millonario George Soros, seguramente el peor de nuestros ciudadanos. 

La ONG, que fue fundada en 2001 por la abogada estadounidense Viviana Waisman, experta en derecho internacional de la mujer, nace con el objetivo de promover los derechos de las mujeres y solventar una supuesta desconexión entre el panorama legal internacional y la realidad local de las féminas. Como era de esperar, todo lo que defiende son las posturas clásicas de la izquierda, por ejemplo, el aborto. Y como buena Organización No Gubernamental sin ánimo de lucro, está financiada por otro gigante, esta vez por la Open Society. 

Otro dato 'raruno', y ahora volvemos a Soros, el caso lo destaparon elDiario.es y Univisión. Curioso, hay que hacer un ejercicio de memoria porque hay que remontar a cuatro años atrás, en el 2022, cuando Soros compró 18 unidades de radio a Univisión, creando su gran imperio de medios, Latino Media Network, una red que le permite al magnate tener "acceso a un tercio de la población hispana" dentro de los EE.UU... sin ánimo ninguno de manipular, no sean mal pensados. Es más, ni se planteen que esta compra de medios entre Univisión y Soros y que ahora sea el primero el que destape una noticia de una denuncia respaldad por el segundo, tenga algo que ver, son 'acontecimientos planetarios', que diría Leire Pajín. 

Volviendo a Soros, ¿qué interés va a tener el húngaro en acabar con la imagen de Iglesias? Preguntarán muchos medios progresistas para colgar a los medios que lo cuenten la etiqueta de conspiranoides. Pues bien, Soros se dedica a financiar -por medio de su entramado de asociaciones, fundaciones, etc.-, todo aquello que quiera acabar con los fundamentos de la civilización cristiana.

Y es que el magnate húngaro es un gran impulsor del Nuevo Orden Mundial, ese conjunto de instituciones internacionales que quieren implantar en todo el mundo leyes contrarias a la ley natural. La Open Society y los Soros son un baluarte a favor de los derechos humanos, la libertad, la diversidad, la lucha contra el cambio climático… es decir, -y esto no lo dicen ellos, naturalmente- un baluarte de los postulados del Nuevo Orden Mundial (NOM) o, si lo prefieren, del progresismo actual: imposición de la ideología de género, censura a través de los delitos de odio, pánico climático y cultura de la muerte (aborto y eutanasia). Vamos, una delicia.

Julio Iglesias es perfecto para dos cosas, punto uno, cuando salta todo el escándalo, no había sucedido la tragedia de Adamuz, por lo que funcionó como una "cortina de humo" de la corrupción socialista. Y dos, el cantante es uno de los grandes representantes de España, del 'español clásico', de Juan Español, digamos que dista mucho del 'hombre blandengue' que decía el Fary, por lo que se convierte automáticamente en el blanco perfecto para la izquierda. Siempre alineado con posturas más en la derecha, en las costumbres y tradiciones, en la España de los 80, 90 y 2000, una leyenda española... representa todo aquello con lo que Soros y el progresismo quieren acabar.