En los baños termales de Havel, en la ciudad alemana de Werder, se han producido una serie de agresiones sexuales, manoseos y ataques con cuchillos.

Según La Gaceta, los responsables del complejo, situado cerca de Potsdam, reconocen que la situación se volvió insostenible tras varios episodios de violencia y acoso tanto a clientes como a trabajadores. Andreas Schauer, director gerente de los Baños Termales Havel, explicó en declaraciones a distintos medios que hubo «problemas importantes con grupos masculinos», algunos de ellos bajo los efectos del alcohol, y que incluso se produjeron apuñalamientos en el aparcamiento.

A raíz de estos sucesos, la dirección decidió contratar seguridad privada y aplicar restricciones inéditas hasta ahora en el recinto. Entre las medidas adoptadas figura un sistema de control para evitar grandes desequilibrios entre hombres y mujeres: ningún sexo puede superar al otro en más de un 20%, y si se alcanza ese límite se limita temporalmente el acceso, aunque el aforo no esté completo.

Al parecer, los hechos de Werder no son un caso aislado. En los últimos años, numerosas piscinas y complejos acuáticos en Alemania y Austria han registrado un aumento de incidentes como agresiones sexuales, peleas colectivas, faltas de respeto al personal y comportamientos violentos, lo que ha llevado a reforzar la presencia policial y a modificar normas de acceso en muchos establecimientos. En este caso, llama la atención que los sucesos se hayan producido en un complejo termal cubierto y de carácter más exclusivo.

Las estadísticas oficiales también reflejan un incremento de este tipo de delitos en instalaciones acuáticas. En Renania del Norte-Westfalia, el estado más poblado del país, los datos de 2024 indicaron que un 65% de los delitos contra la libertad sexual en piscinas fueron atribuidos a extranjeros, frente a un 35% cometidos por ciudadanos alemanes, sin que se haya detallado el origen de estos últimos.

En Baja Sajonia, las cifras han crecido de forma notable: los delitos en piscinas pasaron de 780 en 2023 a 1.286 en 2024, según datos del Gobierno alemán facilitados en respuesta a una pregunta parlamentaria de AfD. De los 116 casos de delitos sexuales registrados ese año, el 41,67% de los sospechosos eran extranjeros, entre ellos trece sirios y siete afganos.