El caso se las trae. Una mujer se queda embarazada sin programarlo. Era su tercer hijo, pero claro, ella se había puesto un dispositivo intrauterino (diu), por lo que denunció al fabricante del aparato, Eurogine SL. El juicio fue en 2022, y una jueza de Vigo había ordenado el pago de la compensación a la madrem pero el fabricante apeló.
Vamos con el fabricante, que en su apelación ha argumentado que sí, que podría ser un producto defectuoso, pero que si ella hubiera querido habría podido abortar, y que por tanto no tiene que indemnizarla. Vayamos al final: la Audiencia Provincial le ha condenado a pagar 60.000 euros por daños y perjuicios a la mujer.
Ha sido la Sexta Sección de la Audiencia de Pontevedra, según ha conocido La Voz de Galicia: el juez coincide con la jueza de Primera Instancia número 6 en que ve acreditado, "sin necesidad de un gran esfuerzo probatorio", una alteración personal, familiar y económica ante la crianza de un hijo, cuyo nacimiento no estaba programado, pues la familia contaba ya con dos hijos menores de corta edad.
Quizás, y solo quizás, nos hemos pasado en esto de jugar a ser Dios. Primero, ese hijo, que en unos años sabrá que su madre denunció a una empresa y pidió una indemninación por daños y prejuicios por quedarse embarazada de él. Después, la sala, que asegura que se ha visto perjudicado el derecho de planificar el número de hijos elegido, atentando contra, atención, la libertad de gestación no deseada, que igual es un nuevo derecho en la Constitución y yo me lo he perdido. Pero es que para rematar está el argumento del fabricante, que asegura que no hay daño: "pues los demandantes pudieron optar por realizar una interrupción del embarazo por lo que no habría lesión a la libertad de gestar o lesión del derecho de autodeterminación".
El aborto es un asesinato porque la vida humana comienza con la fecundación, y si tenemos esto claro, todo lo contado aquí es una muestra más de 'La casa que enloquece' que dirían Astérix y Obélix. En este caso no es la Administración, sino la sociedad misma y la barbaridad del 'derecho al aborto'.
Lo más gracioso es que el DIU es abortivo, de suyo.










