
Los dos líderes de la derecha española, Núñez Feijóo, capitalista pagano, y Santiago Abascal, patriota ideológicamente indefinido, debieran leer "La Escuela de Salamanca", ahora que ambos andan a la búsqueda de un programa económico, del que ambos carecen.
Por Escuela de Salamanca, siglo XVI, se entiende el grupo de pensadores, encabezados por Paquito de Vitoria (Domingo Soto, Diego de Covarrubias, Melchor Cano, Domingo Báñez, Juan de Medina...) que inventaron el Derecho internacional, la economía cristiana, la justicia social, la guerra justa y alguna cosilla más.
Empezando por el final, aunque del prólogo hablamos, asegura Rubén Manso, director del Centro Diego de Covarrubias, y exportavoz económico de Vox en el Congreso, en la introducción de este librito estupendo (obra de dos profes de la uni: José Carlos Martín de la Hoz y León Gómez) que, a la postre, todo el pensamiento de Vitoria nos remonta al Génesis: “Creced y multiplicaos, henchid la tierra y sometedla". Añadiría servidor, que es un poco burro: Ecologistas y creyentes climáticos, por favor, abstenerse. Añade Manso: "el Creador nos dio los medios, pero no los resultados".
Vaya, que el libro merece la pena.
Volvamos a Francisco de Vitoria (1483-1546). Si hubiese nacido en cualquier otro país que no fuera España, ese país le habría dedicado una estatua a su memoria en cada ciudad y en buena parte de los municipios adyacentes. Aquí no.
Este dominico burgalés es el inventor, por ejemplo, de lo que hoy llamamos derecho internacional y que no es otra cosa que un desarrollo del derecho natural, que no es otra cosa que el desarrollo jurídico de la ley natural o divino-natural.
Paco de Vitoria es el 'inventor' del liberalismo cristiano, sobre todo a través de su continuador, Diego de Covarrubias, sin olvidarnos de Domingo de Soto y Martín Azpilcueta. Tranquilos, tradicionalistas, hablo exclusivamente de economía- en defensa de la propiedad privada que siglos más tarde, León XIII (Rerum Novarum) calificaría como derecho natural de todo ser humano.
Fíjense si Vitoria fue un adelantado a su tiempo que, a la postre, toda la llamada doctrina social de la Iglesia, que se iniciaría casi 400 años después, en 1981, puede resumirse así: convirtamos a los proletarios en propietarios.
Un libro corto, un resumen formidable de la Escuela de Salamanca, que alberga verdad, rigor y humanidad, todo al tiempo. ¡Enhorabuena!









