Nada más llegar al poder, hace un año, el presidente de los EEUU, Donald Trump, emitió una orden ejecutiva que restablecía la 'Política de Ciudad de México', en virtud de la cual se prohíbe la financiación con fondos públicos estadounidenses de entidades proabortistas extranjeras.
Esta 'Política de Ciudad de México' -implementada por primera vez por el presidente Ronald Reagan en 1985- había sido abolida por el anterior mandatario estadounidense, el ultrabortista Joe Biden, en 2021.
Ademas, a finales del pasado enero, Trump amplió la llamada «política de Ciudad de México», exigiendo a las organizaciones que si quieren recibir fondos, tienen que dejar de apoyar la ideología de género pro-LGBTQ y el aborto, recogió Infocatólica.
Esto no ha sentado nada bien a la izquierda estadounidense encabezada por los demócratas y al lobby LGBTQ.
Según recoge C-Fam, congresista demócratas escribieron: “En el orden global de Donald Trump, las organizaciones que aseguran que las comunidades minoritarias tengan recursos específicos para ayudarlas, reconocer la existencia de personas transgénero o reconocer las necesidades de salud y las vulnerabilidades de las mujeres y niñas están descalificadas de recibir fondos de Estados Unidos”.
“Condenamos enérgicamente esta militarización de la asistencia extranjera de Estados Unidos para socavar los derechos humanos y la salud mundial. No descansaremos hasta que nos aseguremos de que nuestros dólares de ayuda extranjera nunca puedan ser utilizados como un arma contra mujeres, personas de color o personas LGBTQI + nunca más”, añadieron.
El Centro de Derechos Reproductivos calificó la nueva política como “una impresionante abdicación de la decencia humana básica”.
“El presidente Trump y su administración antiaborto preferirían dejar que la gente muera de hambre a raíz de la hambruna y la guerra que dejar que alguien en el mundo se aborte, o incluso recibir información al respecto”, dijo Desai Martin. “La gente ya está muriendo debido a la reducción de la asistencia extranjera por parte de esta administración. Ahora, están haciendo que sea más difícil para los médicos y trabajadores humanitarios proporcionar alimentos, agua y atención médica que salva vidas”.
En una entrevista con The New Humanitarian, Sarah Shaw, de la organizacion abortista MSI Reproductive Choices, dijo que muchas organizaciones tendrán que tomar una decisión sobre si continuar ofrecieno abortos o cumplir con las restricciones: “Para MSI, porque somos un proveedor de aborto, siempre elegiremos nuestra disposición de aborto”.










