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Entre las historias empresariales hay una gran diversidad de visiones, formas de crear y evolucionar, algo que por ejemplo se puede ver en el sector de la moda, donde conviven marcas de referencia con startups. Entre ellas, se encuentran Lola Casademunt y One Dilemma, que dialogan sobre la moda y el emprendimiento en el segundo episodio de El Poder de las Empresas, el pódcast de Banco Sabadell.
En la conversación, Paco Sánchez, CEO de Lola Casademunt, y Martina Capel, CEO y cofundadora de One Dilemma, abordan dos formas de emprender, crear y evolucionar en la moda española. El primero lo hace desde una marca de referencia con más de 40 años de trayectoria y la segunda desde una startup que se fundó en 2023 e irrumpió en el sector con un modelo de negocio innovador basado en la escasez.
Capel describe a Lola Casademunt como una marca sólida y reconocible. Aunque admite que no la ha seguido de cerca, explica que la descubrió en El Corte Inglés, donde sus estampados destacan y captan la atención: “No pasan desapercibidos, te obligan a mirar”. Aun así, considera que su propuesta se orienta a un público de mayor edad.
Sánchez defiende que no se dirigen tanto a un target de edad, sino “a una actitud, porque la fundadora, Lola Casademunt, que ya no está entre nosotros, a sus 90 años cuando le dabas unas sneakers blancas y un pantalón negro, te decía ‘quítame eso que es de viejuno’”

Por su parte, Sánchez matiza esta percepción y rechaza que la marca se dirija a un target basado exclusivamente en la edad. “No hablamos de edad, hablamos de actitud”, subraya. Recuerda, además, el espíritu de su fundadora, Lola Casademunt, fallecida recientemente, quien a sus 90 años rechazaba looks convencionales: “Si le dabas unas sneakers blancas y un pantalón negro, te decía: ‘quítame eso, que es de viejuno’”.
Según Sánchez, esa filosofía sigue marcando el ADN de la firma: una mujer llamativa, atrevida, valiente y con personalidad. “Hoy vemos también a chicas jóvenes que apuestan por la marca”, añade. No obstante, reconoce que, en la práctica, tanto el producto como la estrategia de marketing conectan especialmente con mujeres de entre 35 y 40 años. “En cualquier caso, insistimos: es un tema de actitud, no de edad”.
Paco Sánchez también conocía One Dilemma, ya que sigue de cerca a “prácticamente todas las marcas”. En especial, presta atención a las firmas emergentes que han surgido en los últimos años, sobre todo a raíz de la pandemia, a las que define como “frescas, nativas y digitales”.
Le sorprende, además, el empuje de las nuevas generaciones: “Es admirable que gente tan joven se lance a un sector tan complejo como el de la moda”, apunta. En su caso, descubrió esta startup de forma casual, al fijarse en el diseño de unos vaqueros con una estrella en el bolsillo trasero que llevaba una chica. Fue su hija quien le identificó la marca.
One Dilemma nació de la iniciativa de tres socias jóvenes que, como ellas mismas bromean, son “tres micos de 1,60”. Se conocieron estudiando una carrera centrada en el emprendimiento, donde el aprendizaje no era teórico, sino práctico: desarrollar proyectos reales. Aunque muchos de esos primeros intentos no funcionaron, tenían claro que querían dedicarse al mundo de la moda.
Al CEO de Lola Casademunt le sorprende, además, el empuje de las nuevas generaciones: “Es admirable que gente tan joven se lance a un sector tan complejo como el de la moda”. En su caso, descubrió One Dilemma de forma casual, al fijarse en el diseño de unos vaqueros con una estrella en el bolsillo trasero
El punto de inflexión llegó casi por casualidad. Necesitaban dinero para un viaje de verano y decidieron comprar faldas de segunda mano, customizarlas y venderlas. El éxito fue inmediato: en un solo día podían colocar diez unidades. Así nació One Dilemma y, poco después, evolucionaron hacia la venta de vaqueros personalizados con tachuelas y estrellas, bajo demanda.
“La primera tirada fue de 100 vaqueros en apenas dos días”, recuerdan. El crecimiento fue tan rápido que durante los siete primeros meses implicaron a amigos para ayudar en la producción semanal. “No dábamos abasto”, explica Capel, en parte porque documentaban todo el proceso en redes sociales, consolidando una estrategia 100% digital.
Con el negocio ya en marcha, y coincidiendo con su etapa de Erasmus, en la que llegaron a vender unos 100 vaqueros por semana, dieron el salto a la externalización, subcontratando un taller para la parte artesanal. Aun así, lo que más llama la atención es la velocidad de su crecimiento: “En términos reales, es una marca que apenas lleva un año”.

Un recorrido muy distinto al Lola Casademunt, que en 2026 celebra su 45º aniversario “por todo lo alto”, aclara Paco Sánchez. El directivo asumió el liderazgo de esta segunda etapa de la marca en febrero de 2020, apenas tres semanas antes del estallido de la pandemia. Procedente del sector de la moda nupcial, y sin experiencia previa en el segmento fashion, Sánchez se encontró con una compañía de 200 empleados, con las tiendas cerradas y un escenario de incertidumbre total.
Ante ese contexto, decidió replantear la firma como “una startup con 40 años de historia”, en un momento en el que todo estaba por redefinir: desde el plan de negocio hasta la construcción de un nuevo equipo, pasando de una estructura local y limitada a una con ambición internacional, y diseñando producto en plena parálisis de la industria. Lejos de frenar la actividad, optó por mantener el ritmo: recorría los domicilios del equipo de diseño con muestras para seguir desarrollando colecciones. El resultado fue la creación de tres nuevas líneas en pleno confinamiento.
En la actualidad, el objetivo de la compañía es conservar ese espíritu de startup, basado en la innovación, la creatividad y la digitalización, mientras avanza hacia un modelo de negocio más consolidado: rentable, escalable y sostenible en el tiempo. “De eso trata consolidarse: de mejorar de forma continua”, subraya Sánchez, consciente de que en la moda “todo pasa de moda”.
One Dilemma es una ‘startup’ que surgió en 2023 customizando faldas de segunda mano y de ahí pasó a vaqueros, mientras Lola Casademunt celebrará su 45 aniversario el año que viene, en un sector donde hay que “estar siempre buscando la mejora continua porque la moda pasa de moda”, apunta Sánchez
En este punto coincide Capel, quien define One Dilemma como una propuesta basada en la exclusividad: “una marca con un aire muy vintage, original, especial y rompedora”. De hecho, los orígenes de Lola Casademunt guardan cierto paralelismo con esta joven firma. Según explica Sánchez, la marca comenzó de forma artesanal, con su fundadora comprando gorras y suéteres para customizarlos en casa.
“Fue un proyecto que nació de la necesidad”, señala, recordando que Lola Casademunt tuvo que reinventarse tras quedarse viuda a una edad temprana. Más adelante se incorporó su hija, Maite Gassó, una figura clave en la evolución de la empresa. Con una visión inquieta y creativa, impulsó el salto de los accesorios a la moda, pasando primero por la personalización de prendas hasta llegar al diseño de colecciones propias.
Ambas compañías comparten una misma filosofía: ofrecer productos únicos, con identidad. Como apunta Capel, “cuando algo es especial o difícil de conseguir, el deseo de tenerlo es mayor”. En el caso de Lola Casademunt, este posicionamiento se articula bajo el concepto “bold, real and inspiring”, dirigido a una mujer atrevida, auténtica y con personalidad. Una clienta que no se conforma, que quiere destacar y encontrar en la marca una propuesta completa para su día a día, las 24 horas.
Todo ello se desarrolla, como apunta Sánchez, en “el negocio más bonito”, aunque también uno de los más exigentes. La industria atraviesa, además, un momento especialmente complejo: “Somos el sector más criticado, considerado el segundo más contaminante”, señala. Por ello, la compañía trabaja de forma activa en dos ejes clave: la sostenibilidad y la innovación, fundamentales para mantener la conexión con el cliente.
La estrategia de Lola Casademunt se estructura en cuatro pilares: marca, producto, personas y planeta. “No somos nativos digitales, pero sí somos nativos sostenibles”, subraya su CEO. Sánchez explica que decidió sumarse al proyecto para acompañar “el sueño” del matrimonio formado por Maite y Fernando, con la convicción de saber cómo transformarlo en un proyecto sólido y ejecutarlo con éxito. Desde el inicio, se implicó profundamente en la marca, incorporando a buena parte de su equipo anterior para impulsar su expansión internacional.
Esa actitud se refleja también en su forma de liderazgo. En su despacho mantiene visible un lema que resume su filosofía empresarial: “Ante la duda, gas”, una declaración de intenciones que apuesta por la acción, la ambición y el crecimiento constante.
De cara al futuro, Martina Capel, a sus 21 años, hace caso a su padre, quien le dijo “que te copien, es que lo estás haciendo bien y es lo mejor que te puede estar pasando”. La gente conoce One Dilemma y quieren ir ampliando catálogo con más prendas, sin perder la base de vaqueros

Por su parte, Capel identifica varios momentos clave en los que tomó conciencia de que One Dilemma iba en serio: la constitución de la sociedad, la contratación de su primera empleada y la organización de su primer pop-up store, donde “la cola llegó a dar la vuelta a tres manzanas”. No contempla un plan B. Su intención es seguir adelante “hasta el final” y, en caso de que el proyecto termine, volvería a emprender en un entorno que le suponga nuevos retos cada día.
Sánchez, por su parte, ofrece una visión distinta, marcada por la experiencia. Para él, no se trata de planes A, B o C, sino de conocimiento: “Amo la moda, sé gestionar y dar forma a los proyectos”. Lo resume con una metáfora que define su estilo de liderazgo: “Sé torear sobre una tabla de surf en un mar embravecido”. Su enfoque con Lola Casademunt pasa por identificar los problemas, encontrar soluciones y avanzar de forma constante: aprender, ajustar y seguir creciendo.
Para el CEO de Lola Casademunt, el verdadero motor de una empresa está en las personas: su equipo, sus clientas y todo lo que rodea a la mujer. Esa visión se materializa en iniciativas que van más allá del producto, como una camiseta solidaria destinada a apoyar la investigación contra el cáncer de mama. En paralelo, Capel subraya que el valor de One Dilemma reside en la transparencia y la emoción que transmiten: comparten cómo hacen cada paso y contagian la ilusión de construir algo propio. Además, reivindican su papel como impulso para otros jóvenes que quieren emprender, pero aún no se atreven a dar el salto en un sector tan exigente.
Dos visiones distintas, pero complementarias, que confluyen en una misma idea: poner a las personas en el centro. No en vano, ambos coinciden en que una colaboración entre Lola Casademunt y One Dilemma no solo es posible, sino también natural.
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