Hace unos días, concretamente el pasado 15 de marzo, la guerra de Siria cumplió 13 años de su inicio dentro de la denominada Primavera Árabe. Sin embargo, no tiene ningún viso de acabar pronto… y su trágico balance alcanza ya casi los 620.000 muertos, según cifras del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, lo que le convierte, tristemente, en uno de los más mortíferos del siglo XXI.

Entre los muertos no solo hay militares, milicianos y terroristas sino también cerca de 165.000 civiles, entre los que se incluyen unos 26.000 niños. Claro que los cientos de miles de muertos no son la única cifra que deja el trágico balance de 13 años de guerra civil, que al mismo tiempo ha provocado: más de dos millones de heridos, que haya 16,7 millones de personas que necesitan ayuda humanitaria, así como 7 millones de desplazados internos y 5 millones de refugiados, tal y como ha referido el enviado de la ONU para Siria, Geir Pedersen, en un comunicado. Este diplomático noruego ha destacado que el pueblo sirio “ha sufrido durante un largo tiempo una devastación y violencia indescriptibles, que han impactado a toda la sociedad”.

Pedersen considera que “sólo una inquebrantable búsqueda de una solución política puede restaurar la esperanza entre el pueblo sirio, y ello tiene que empezar con el fin de la violencia, con el cese inmediato de ésta”

La guerra en Siria comenzó en 2011 y ya ha cumplido once años con un trágico balance: más de 610.000 muertos, 2,1 millones de heridos y 13 millones de desplazados internos y refugiados

 

El décimo tercer aniversario de la guerra de Siria ha llegado en un momento de fuertes tensiones regionales, desde que estallara el último conflicto entre los terroristas de Hamás e Israel en Gaza el pasado 7 de octubre. Este también ha afectado a países cercanos, con algunos ataques puntuales en Líbano y Siria; y ha provocado crisis en el mar Rojo, donde los hutíes de Yemen han atacado al sur de Israel y a barcos, impactando en el comercio mundial. Todo esto ha influido en que el número de personas que necesitan ayuda humanitaria en Siria haya ascendido a 16,7 millones, el nivel más alto desde 2011.

En este contexto, Pedersen considera que “sólo una inquebrantable búsqueda de una solución política puede restaurar la esperanza entre el pueblo sirio, y ello tiene que empezar con el fin de la violencia, con el cese inmediato de ésta”. Por tanto, también urge a las partes en conflicto a liberar de forma inmediata e incondicional a las personas que han sido detenidas arbitrariamente. Y pese a que el conflicto se ha reducido respecto a los primeros años, Pedersen subraya que no se cumplen las condiciones necesarias para el retorno a sus hogares de los 7 millones de desplazados internos y de los 5 millones de refugiados -el 62,3% se encuentran en Turquía-. 

Pedersen subraya que no se cumplen las condiciones necesarias para el retorno a sus hogares de los 7 millones de desplazados internos y de los 5 millones de refugiados -el 62,3% se encuentran en Turquía-

Syrian Red Crescent terremoto Turquía y Siria 2023

 

El enviado de la ONU para Siria recomienda la reactivación inmediata del proceso constitucional, así como “avanzar a nivel político”. Todo ello, tras años intentando negociar el denominado Comité Constitucional (organismo encargado de modificar la Carta Magna de cara a ampliar el espacio para la oposición al presidente, Bashar al Assad), después de que las conversaciones se paralizaran en 2022, tras el estallido de la guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia. Para Pedersen, hay que evitar que el conflicto en Gaza se extienda a Siria y es necesario que la tensión empiece a disminuir porque la situación en el país “es muy difícil y todos los indicadores apuntan a la dirección equivocada en lo que respecta a la seguridad, la economía y el proceso político”. Es más, el elevado número de personas que necesitan ayuda humanitaria también coincide con un descenso de la financiación a niveles mínimos históricos, aunque Pederson ha señalado que la ONU seguirá trabajando para aumentarla y contribuir a afrontar los desafíos del país y entre ellos, está la reconstrucción de numerosos edificios (viviendas, hospitales, colegios, iglesias, supermercados,…) e infraestructuras dañadas y/o derrumbadas.

Al hilo de esto, conviene recordad que cuando el conflicto en Gaza estalló el pasado 7 de octubre y pasó a la primera página de periódicos, a los primeros minutos de los informativos de radio y televisión, y a múltiples mensajes de redes sociales, se relegó a la guerra de Ucrania que había empezado el 24 de febrero de 2022, e hizo que quedarán aún más entre las ‘olvidadas’ que hay en el mundo la de Siria (cuyo inicio tuvo lugar el 15 de marzo de 2011) y la de Yemen (la cual arrancó el 16 de septiembre de 2014). Por si todo esto no bastara no se puede olvidar que Siria, junto a Turquía, se vio afectada por dos devastadores terremotos (de magnitud 7,8 y 7,5 en la escala de Richter) el 6 de febrero de 2023 que han dejado casi 60.000 muertos y más de 120.000 heridos, y han provocado que más de un año después 800.000 personas sigan viviendo en asentamientos temporales.

Siria, junto a Turquía, se vio afectada por dos devastadores terremotos (de magnitud 7,8 y 7,5 en la escala de Richter) el 6 de febrero de 2023 que han dejado casi 60.000 muertos y más de 120.000 heridos

Población siria

 

Al trabajo de la ONU en Siria se une el del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que estima en casi 7,5 millones de niños necesitan ayuda humanitaria. “La triste realidad es que hoy, y en los días venideros, muchos niños y niñas en Siria cumplirán trece años y se convertirán en adolescentes sabiendo que toda su infancia hasta la fecha ha estado marcada por el conflicto, el desplazamiento y la privación”, ha señalado Adele Khodr, directora de Unicef para Oriente Próximo y Norte de África. “En definitiva, los niños necesitan una oportunidad. Necesitan una solución pacífica a la crisis a largo plazo, pero no podemos esperar simplemente que ocurra”, y en el entretanto, “es esencial garantizar que los niños y sus familias no solo tienen acceso a servicios básicos, sino que también les estamos dotando de las habilidades para construir su propio futuro”, pues hay más de 650.000 niños menores de cinco años que sufren desnutrición crónica y casi la mitad de los 5,5 millones de niños en edad escolar están sin escolarizar. “El apoyo continuado de la comunidad internacional es crítico para restablecer los sistemas que permitan ofrecer servicios sociales básicos como educación, agua y saneamiento, higiene, salud, nutrición, y protección infantil y social”, ha añadido Khodr. De hecho, Unicef ha pedido unos 369,1 millones dar un sustento esencial a 8,5 millones de personas (incluidos 5,4 millones de niños) este año.

Paralelamente, también trabajan en Siria otras organizaciones sin ánimo de lucro, como Cáritas, que desde el inicio de la guerra ha ofrecido distintos tipos de ayuda: alimentos y artículos básicos, educación, apoyo a ancianos y niños, y asistencia con la vivienda. Tras los dos devastadores terremotos de hace poco más de un año, Cáritas colaboró en las labores de rescate y contribuyó para afrontar el riesgo de epidemias; la necesidad de ayuda humanitaria; y la entrega de comida, medicinas, agua potable, ropa de abrigo, kits de higiene, tiendas de campaña y otros materiales y aprovisionamientos para refugios; y colaboró en trabajos de desescombro y limpieza de las zonas devastadas. Con el paso de los meses, también se ha dedicado a mejorar las condiciones de vida de las familias desplazadas y a garantizar que los alojamientos provisionales tuvieran el equipamiento necesario para parecerse cada día más a un hogar.

Adele Khodr, directora de Unicef para Oriente Próximo y Norte de África, afirma que “los niños necesitan una oportunidad. Necesitan una solución pacífica a la crisis a largo plazo, pero no podemos esperar simplemente que ocurra”

Cáritas continúa ayudando tras los terremotos de Turquía y Siria

 

Al cumplirse un año de esos terremotos, el secretario general de Cáritas Internationalis, Alistair Dutton, prometió apoyo continuo: “Cáritas Internationalis mantendrá su compromiso de sostener la atención internacional sobre la difícil situación de las poblaciones damnificadas por el terremoto”. “Un año después, desgraciadamente, ya no se habla de la situación en las zonas afectadas por el sismo. Además, se pasan por alto y se subestiman las consecuencias a largo plazo que el conflicto de Gaza puede tener en toda la región de Oriente Próximo, incluida Siria”, añadió.

Cáritas Siria colaboró desde las primeras horas de la emergencia de 2023, distribuyendo ayuda en las zonas más afectadas por el terremoto, incluyendo las ciudades de Alepo y Latakia. En febrero de este año, en Alepo, Hama y algunos centros del litoral sirio, Cáritas contribuye a rehabilitar y reconstruir 20 escuelas y 330 refugios, proporciona asistencia médica, y ha repartido vales mensuales para pagar alquiler o comprar alimentos a 4.248 familias. “A pesar de la grave situación humanitaria y económica, debida principalmente a las sanciones y a la depreciación de la moneda local, seguimos adelante con nuestra misión, gracias al continuo apoyo de la confederación de Cáritas”, subrayó Riad Sargi, director ejecutivo de Cáritas Siria.

Otra de las organizaciones sin ánimo de lucro que ayuda en Siria es Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) y lo hace desde hace más de 25 años sosteniendo a los cristianos necesitados. Entre sus proyectos, contribuye a financiar el alquiler de casas para familias necesitadas en las diócesis de Homs y Hama; apoya a estudiantes cristianos en Damasco con becas para afrontar los costos de transporte y material para sus estudios, con los que puedan construir una nueva vida; entrega comida, medicinas y ropa a ancianos porque muchos están enfermos, no pueden salir de sus casas y/o se han quedado solos con la migración de jóvenes y familias fuera del país.