El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advertía ayer a su homólogo ruso, Vladimir Putin, de que tenía que dar pasos concretos para terminar la guerra en Ucrania.
Esto dijo Trump: "No vemos avances. No tiene sentido esperar. Voy a reducir el plazo que había fijado a principios de mes y establecer uno nuevo: 10 o 12 días desde hoy". Y añadió: "Pensamos que lo habíamos resuelto muchas veces, y luego Putin lanza cohetes contra un asilo en alguna ciudad. Eso no es el camino".
Y eso es exactamente lo que ha pasado, porque el ejército ruso ha atacado un centro penitenciario en la región ucraniana de Zaporiyia, según confirmó el Ministerio de Justicia ucraniano: "A consecuencia del ataque han muerto 17 personas de entre los condenados, y otros 42 han sufrido heridas. Los heridos graves han sido hospitalizados en clínicas del Ministerio de Salud".
También desde Rusia, el vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvedev, respondía denunciando que Trump está jugando a "un juego de ultimátum contra Rusia" y amenazaba con que ello es "un paso hacia la guerra".
Así pues, puede decirse que el caso que Putin le está haciendo a Trump es más bien poco. Incluso podría interpretarse que el presidente ruso pasa "tres pueblos" de su homólogo estadunidense. Y eso, pese a que el inquilino de la Casa Blanca ha amenazado con aranceles a los productos rusos...











