En esta crónica semanal sobre Hispanoamérica, recogemos noticias destacadas ocurridas en la región compuesta por países hermanados en la Hispanidad (que tienen en común su fe cristiana, su cultura y su lengua y cuya patrona es la Virgen del Pilar) y tratando de defender los principios no negociables -vida, familia, libertad de enseñanza, bien común y libertad religiosa-  establecidos por el Papa Benedicto XVI para una acción política basada en el humanismo cristiano.

Nos centramos esta semana en Cuba donde, según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), "el horizonte de la Libertad religiosa es desalentador. No cabe destacar ninguna mejora de importancia durante el período analizado". "Bajo las restricciones a la libertad de expresión, asociación, educación y propiedad privada, y en ausencia de instituciones independientes del aparato político gubernamental, la libertad religiosa —el derecho a vivir la religión o creencia de manera individual o colectiva, en público o en privado, de acuerdo con la propia forma de culto, observancia, práctica y enseñanza— seguirá siendo muy limitada en Cuba. Es poco probable que esta situación sistémica se resuelva sin un cambio político considerable". 

Por su parte, el Observatorio Cubano de Derecho Humanos detalla que en 2025 se produjeron al menos 873 violaciones a la libertad religiosa en la isla. “Las comunidades especialmente vigiladas fueron aquellas que, desde una ética religiosa, asumieron posturas críticas frente a la crisis nacional o que se movilizaron para ayudar a la gente pero por vías independientes al régimen. Las acciones represivas afectaron a iglesias y movimientos espirituales independientes, líderes religiosos, sacerdotes, laicos, presos políticos y familiares, ratificando que, según la visión estatal, el ejercicio de la libertad religiosa sigue subordinada a los intereses del poder político”, afirma el OCDH en su nota de prensa

En este contexto --y en el de la presion de EEUU para acabar con el régimen--, la dictadura comunista perpetró nuevos ataques a la libertad religiosa durante estas últimas semanas. El pasado 23 de enero, sometió a sendos interrogatorios a a dos sacerdotes católicos y a dos laicos precisamente por denunciar la falta de libertad y la ruina económica, recogió Infocatólica

Los sacerdotes se llaman Castor Álvarez Devesa y Alberto Reyes, ambos de la Arquidiócesis de Camagüey y estaban realizando unos ejercicios espirituales cuando se presentaron agentes del régimen para interrogarlos. 

Por su parte, los laicos responden al nombre de Dagoberto Valdés Hernández y Yoandy Izquierdo Toledo, ambos relacionados con el Centro de Estudios Convivencia, un centro suyo objetivo es ayudar a progresar al país mediante reflexiones. 

Osvaldo Gallardo, escritor cubano y activista por la libertad religiosa, opinó que «no son incidentes aislados ni administrativos», sino «actos de intimidación política dirigidos contra sacerdotes y laicos que, desde su fe, su conciencia y su civismo, han defendido la dignidad humana, la libertad y el derecho a una sociedad mejor».

Así las cosas, el pasado 31 de enero la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba envió un mensaje dirigido a todos los cubanos de buena voluntad, en el que los prelados manifestaron su "profunda preocupación por el agravamiento de la situación social y económica del país, y exhortan a buscar caminos de diálogo y cambios estructurales que devuelvan la esperanza al pueblo”, recoge la nota de prensa

En el texto, los prelados recuerdan que ya en junio, durante el Año Jubilar bajo el lema 'Peregrinos de Esperanza', habían advertido sobre la necesidad de transformar la realidad nacional. Hoy, señalan, la crisis se ha intensificado, con noticias como la posible paralización del suministro de petróleo, lo que incrementa la angustia y el riesgo de un caos social. “Cuba necesita cambios y son cada vez más urgentes, pero no necesita para nada más angustias ni dolor”, subraya el mensaje.

Los obispos evocan las palabras de San Juan Pablo II en su visita a la isla en 1998, cuando pidió que el pueblo cubano no fuera privado de vínculos con otras naciones, y recuerdan que el aislamiento repercute especialmente en los más vulnerables. También agradecen la solidaridad recibida tras el paso del huracán Melissa en octubre, destacando el apoyo de fieles, familias, Cáritas y organismos internacionales.

El documento insiste en que los conflictos deben resolverse mediante el diálogo y la diplomacia, nunca por la coerción o la violencia, y reclama un ambiente de pluralidad y respeto dentro del país. “Que el mundo se abra a Cuba, pero que Cuba se abra a su propio pueblo, sin exclusiones”, afirman, citando a Martí y apelando a la construcción de una patria “con todos y para el bien de todos”.

Finalmente, los obispos reiteran el compromiso de la Iglesia de acompañar al pueblo cubano en la oración, el servicio a los pobres y la promoción de la paz. Invocan a la Virgen de la Caridad del Cobre para que, por su intercesión, llegue “la hora del amor” y prevalezcan la sensatez y la cordura sobre las amenazas y discordias.