Tras la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro por EEUU, el presidente estadounidense, Donald Trump, instó el pasado 11 de enero al régimen cubano a «llegar a un acuerdo»: «Les invito vehementemente a llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde (…). No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero!». 

El inquilino de la Casa Blanca no ha detallado más en qué consiste ese acuerdo. Pero analistas apuntan a la exigencia de Trump de cambios políticos o de régimen, una disminución de la influencia militar cubana en la región, etc...

Mientras, Washington pretende asfixiar a la tiranía cubana, por ejemplo, mediante la interrupción del flujo de petróleo y dinero venezolano que la isla recibía. De hecho, se ha cortado el suministro de crudo venezolano, que en 2025 cubría alrededor del 30% de las necesidades energéticas de la isla.  

En ese contexto, diversas informaciones cuentan que la isla está sufriendo apagones, con barrios enteros a oscuras durante horas incluso en la capital cubana. 

Todo el mundo puede hacerse una idea de lo gravoso que resulta para cualquier población el no tener luz: además de la visibilidad y las graves consecuencias en hospitales, surge el problema de la conservación de los alimentos, ya de por sí escasos en Cuba, además de los problemas para el sector turístico, que es la principal fuente de ingresos de divisas para la dictadura comunista.

Solo falta por saber cuándo empezarán de nuevo las protestas ciudadanas y qué fuerza tendrá ahora el régimen para reprimirlas, que es lo que ha hecho hasta ahora, con la diferencia de que ya sabe cómo se las gasta la administración Trump con los dictadores.

Y mientras, el hambre y la escasez por culpa de la ineficiencia del régimen comunista siguen golpeando a los cubanos: