
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) ha denunciado que la dictadura cubana ha impuesto condenas de hasta 8 años de cárcel por participar en una protesta pacífica tras un apagón, el 7 de noviembre de 2024.
Entre los condenados se encuentra el intelectual opositor José Gabriel Barrenechea Chávez, con una sanción de 6 años de prisión.
El OCDH condena estas sentencias como una clara violación de derechos universales a la libertad de expresión y reunión pacífica (arts. 19 y 20 Declaración Universal).
Es decir, que la dictadura comunista cubana sigue a lo suyo, pese a la detención de uno de sus mayores aliados, el dictador venezolano Nicolás Maduro.
Además, al régimen de Miguel Díaz Canel le sigue llegando ayuda de países como China -que acaba de anunciar el envío a la isla de 68 millones de euros y 60.000 toneladas de arroz- y México. En este último caso, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ha autorizado el envío a la isla de 86.000 barriles de crudo durante el pasado fin de semana.
«Si México puede ayudar a generar mejores condiciones para Cuba, siempre vamos a estar ahí. Es una relación con el pueblo cubano (que vive) en condiciones de mucha dificultad», dijo Sheinbaum en su comparecencia ante la prensa.
De esta manera, el Gobierno de México se rebela contra EEUU, cuyo objetivo es asfixiar a la tiranía cubana, por ejemplo, mediante la interrupción del flujo de petróleo y dinero venezolano que la isla recibía. Cabe recordar que el pasado 11 de enero, el presidente estadounidense, Donald Trump, instó al régimen cubano a «llegar a un acuerdo»: «Les invito vehementemente a llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde (…). No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero!».
El inquilino de la Casa Blanca no ha detallado más en qué consiste ese acuerdo. Pero analistas apuntan a la exigencia de Trump de cambios políticos o de régimen, una disminución de la influencia militar cubana en la región, etc...
El dictador cubano, Miguel Díaz-Canel, siempre ha rechazado las presiones de Washington y dijo que “nadie nos dicta qué hacer”. Pero veremos en qué se concretan las presiones de Trump.









