El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, ha presidido una rueda de prensa conjunta en Madrid, junto al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Ambos han hablado sobre la necesidad de que en la OTAN no haya vasallaje de Europa hacia Estados Unidos pero, eso sí, Sánchez se niega a aumentar su presupuesto militar porque ni sus socios de Gobierno se lo permitirían. Es decir, que del imperialismo ruso debendefendernos esos chulos de los norteamericanos. 

 

 

Lo de Sánchez y Mitsotakis supone la brillante creatividad del impotente, por no hablar del cobarde. Solicitan hablarle de igual a igual a Estados Unidos, pero se niegan a combatir con los rusos para defender Ucrania.

Luego se refugian en falsedades como la de que Europa enviará tropas, a ser posible bajo mandato de Naciones Unidas (a esto se ha negado hasta el pacifista Albares, que sabe de lo poco que sirven los cascos azules de Naciones Unidas)... ¡pero una vez que se haya firmando un acuerdo de paz!

La diferencia entre Europa y Estados Unidos es que mientras los líderes europeos parlotean, Donald Trump actúa: unos dicen y otros hacen

Europeos, dejémonos de historias: lo que los ucranianos solicitan es que les defendamos de los rusos ahora mismo, en plena guerra, que es cuando están sufriendo. No sólo con ayudas sino enviando soldados para luchar contra Putin. ¡Ahora!

Por su parte, Donald Trump ha intentado atraerse a Vladimir Putin hacia Occidente, aprovechando que el presidente ruso es cristiano, y el cristianismo es la base de la civilización occidental. Era lo adecuado, pero ahí Trump ha fracasado: Putin está cada día más engolosinado con volver a ser una potencia militar global y se ha echado en manos del panteísmo oriental, tanto chino como indio. Sí, también indio, porque el poder lo tiene Pekín pero la filosofía es de Delhi. 

Por tanto, a Putin hay que quebrarle con el enfrentamiento directo. ¿Acaso no pueden 450 millones de europeos enfrentarse a 150 millones de rusos? Somos más del triple.

El grito del bocazas, pero inteligente, Donald Trump, a Europa sigue siendo el mismo: ¿Que un avión ruso viola el espacio aéreo europeo? Pues, queridísimos europeos, derribadlo

La diferencia entre Europa y Estados Unidos es que mientras los líderes europeos parlotean, Donald Trump actúa: unos dicen y otros hacen. No es vasallaje, es que Estados Unidos se ha cansado de proteger a Europa del neo-comunismo oriental mientras Europa sigue negando el tal comunismo que le amenaza y asegura que el peligro está en el desaparecido fascismo. Sí, desaparecido. Lo que Sánchez llama ultras, por ejemplo Vox, no es fascismo, son simplemente los reductos de cristianismo que aún quedan en la política europea.

En todo caso, la diferencia entre Europa y Estados Unidos es que mientras los líderes europeos parlotean, Donald Trump actúa: unos dicen y otros hacen.  

Pedro y Kiriakos han vuelto a dar otro numerito de ciudadanos europeos cabreados contra la prepotencia de Washington... pero que siga siendo Washington el que les proteja del imperialista Putin. Braman contra el vasallaje a Washington mientras ceden al vasallaje que les impone Putin. En el entretanto, continúan permitiendo que los ucranianos pongan los muertos.

El grito del bocazas, pero inteligente, Donald Trump, a Europa sigue siendo el mismo: ¿Que un avión ruso viola el espacio aéreo europeo? Pues, queridísimos europeos, derribadlo.