Escribía Rocía Orizaola en Hispanidad que España no se puede convertir en un país de vagos, que buscan cualquier excusa para faltar al trabajo, porque la productividad es uno de los elementos más importantes para una economía sana… y para una sociedad sana. A lo que sumamos la escasa productividad española, el problema más grave de nuestra economía, y que en España empieza a ser crónica y grave. Sin olvidarnos de que seguimos siendo el país con más desempleo de la UE y la OCDE, y el preocupante crecimiento de destrucción de contratos y de los indefinidos discontinuos. Pero Yolandísima ha decidido que el salario mínimo siga subiendo y que la jornada laboral se reduzca: esto nos hará más felices y eso es fundamental.

Todo ello, sin incluir en la ecuación el tema de las 'paguitas' a quien ni siquiera están pagando. Porque, tal como explica Jaime Conde, párroco de la Oliva (Sevilla): "Tantas paguitas y subsidios generalizados hacen un país de vagos"... Pedro, Elma, Yoli ¿estáis ahí?