Está ya de salida, es un pato cojo pero al fin, después de ocho años, el presidente Obama (en la imagen) responde a aquella pregunta que le hiciera un periodista: ¿Cuántos cadáveres necesita usted para hacer algo (En Irak)? Ahora, las tropas norteamericanas están haciendo con los iraquíes lo mismo que los rusos con el ejército sirio: apoyar desde el aire y en retaguardia. Y así, las tropas iraquíes pueden reconquistar Faluya. Nunca es tarde si la dicha es buena pero dudo que este presidente de los Estados Unidos logre quitarse la etiqueta que mejor le cuadra: un desastre. Entre otras cosas, es su política. Principalmente, porque Estados Unidos es un país cristiano y el fundamentalismo islámico que Obama ha disparado con su cobardía, se dedica a masacrar cristianos. Hispanidad redaccion@hispanidad.com