Sr. Director:
La Santa Sede estudia un posible milagro atribuido a la intercesión del Papa Benedicto XVI.
Como sabemos, el Santo Padre falleció el 31 de diciembre de 2022, y apenas unos días después empezó a correr la noticia en algunos círculos eclesiásticos y mediáticos sobre un posible milagro que Dios habría realizado por su intercesión. No se trata de un prodigio espectacular ni nada parecido, sino algo muy sencillo: la recuperación completa y médicamente inexplicable de un joven con un cáncer de muy mal pronóstico.
En mayo de 2012, el joven seminarista Peter Srsich, estadounidense de 19 años de edad, de la archidiócesis de Denver (Colorado), llegó a Roma con un diagnóstico devastador: linfoma de Hodgkin en estado avanzado, así como otros tumores en el torrente sanguíneo. Uno de estos tumores presionaba su corazón de tal manera que los médicos dudaron sobre si administrarle o no anestesia para realizarle una biopsia. La quimioterapia recibida había sido agresiva, el pronóstico sombrío y el sufrimiento prolongado y duro de sobrellevar.
Sin embargo, Peter estaba convencido de que si el Papa Benedicto le tocaba al impartirle la bendición, las cosas cambiarían. Y sin que nadie lo sugiriese, el Papa colocó su mano derecha sobre el cuerpo de nuestro joven seminarista, cerca de su corazón.
A partir de entonces, la evolución clínica de Peter empezó a desconcertar a los médicos. La recuperación fue progresiva, constante e imposible de explicar desde el punto de vista médico. El cáncer remitió por completo.
Peter retomó su vida, continuó sus estudios en el Seminario y nueve años después, ya recuperado, fue ordenado sacerdote el 15 de mayo de 2021, todavía en vida de Benedicto XVI.
Para muchos creyentes el círculo se cerraba de forma perfecta: enfermedad incurable, bendición, curación y vocación cumplida.
El propio Peter rebajó el tono milagroso de los hechos. En declaraciones posteriores reconoció que la quimioterapia fue determinante para su curación y que el apoyo psicológico, espiritual y emocional recibido le ayudó a sobrellevar el proceso. Llegó a decir que "de una manera sencilla y nada aparatosa, la intervención del Papa Benedicto sobre mi cuerpo me ayudó a curar el cáncer".
Normalmente, la Iglesia empieza a estudiar los posibles milagros tras la muerte del Siervo de Dios, precisamente para evitar la sugestión colectiva, la presión mediática y la idolatrización en vida.
Ahora, al cabo de catorce años desde que el Papa colocase su mano sobre el pecho del joven, el caso está siendo examinado sin prisas ni titulares fáciles.
Peter ejerce como sacerdote y cree que Dios intervino a su favor para que curase del cáncer y llegara a ser ordenado presbítero.
Los hechos están siendo estudiados por parte de los organismos competentes de la Santa Sede. Tendremos que esperar hasta que ésta se pronuncie acerca del fenómeno. ¡Bendito sea Dios que obra maravillas en favor nuestro!










