Su tamaño es como el del Peñón de Gibraltar (se confía en que el señor Picardo, ministro principal de Gibraltar, cambie de residencia astral y se aleje con el neo-peñón).Con una velocidad de 33 km. por segundo, pasará a 1,8 millones de kilómetros de la tierra. Lo que no se dice: si un bicho de ese tamaño, una mera esquirla de un cuerpo estelar más gordo, impacta contra la tierra provocaría un terremoto que podría alcanzar varios continentes. O un tsunami que convertiría un continente entero en terreno subacuático.Pero tranquilos: pasa muy lejos y no volverá a pasar otro similar hasta por lo menos, 2027.Y ahí la respuesta es a la gallega, en forma de interrogación: ¿Seguro?No es posible calcular el movimiento de los cuerpos celestes, y no se puede porque el hombre no puede controlar ni lo muy grande ni lo muy pequeño. El cálculo infinitesimal y el cálculo de las magnitudes siderales dan para lo que dan.Lo que significa que un asteroide puede cambiar su ruta y en el universo puede pasar cualquier cosa que pretenda su creador.Y así, es más práctico confiar en la Providencia que intentar medir el destino.Hispanidadredaccion@hispanidad.com
El Reinado Eucarístico
La caridad con el profanador consiste en impedirle profanar. Si fuera necesario, por la fuerza. Se retirará el Santísimo de la Iglesia por cobardía para "no propiciar otra guerra civil". ¿Cuándo vendrá todo esto? Con las conclusiones ambiguas del Sínodo de la Familia… publicadas el 8 de abril…
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