
El papa León XIV aprovechó la Audiencia General del miércoles 27 par comentar el paso de Jesús por el Huerto de los olivos, paso previo a la Crucifixión.... y el Papa ha vuelto a sorprender. Aconsejo la lectura completa de su intervención -como siempre, tan breve como incisiva- pero destaco un párrafo sorprendente:
"Hoy nos detenemos en una escena que marca el inicio de la pasión de Jesús: el momento de su detención en el huerto de los Olivos. El evangelista Juan, con su habitual profundidad, no nos presenta a un Jesús asustado, que huye o se esconde. Al contrario, nos muestra a un hombre libre, que se adelanta y toma la palabra, afrontando con valentía la hora en la que puede manifestarse la luz del amor más grande".
Pero hay más, el Papa hace referencia a la valentía de Cristo.
«Jesús, sabiendo todo lo que le iba a suceder, se adelantó y les dijo: “¿A quién buscan?”» (Jn 18,4). Jesús lo sabe. Sin embargo, decide no retroceder. Se entrega. No por debilidad, sino por amor. Un amor tan pleno, tan maduro, que no teme el rechazo. Jesús no es capturado: se deja capturar. No es víctima de un arresto, sino autor de un don. En este gesto se encarna una esperanza de salvación para nuestra humanidad: saber que, incluso en la hora más oscura, se puede seguir siendo libre para amar hasta el final".
En definitiva, el que ama no teme. La valentía de Cristo, una virtud que pocas veces ha visto reseñada en el perfecto Dios pero también perfecto Hombre, con sentimientos humanos, no es algo que se destaque en el orbe católico: León XIV lo ha hecho.









