El director de la Vuelta Ciclista a España, Javier Guillén, asegura que la única forma de evitar nuevos atentados en el certamen consiste en expulsar de la competición al equipo israelí. 

Lo ha hecho después de que la ministra española de Juventud e Infancia, la comunista de origen palestino Sira Rego, le conminara a hacerlo porque, claro, no se puede permitir que participe un equipo ciclista de un país genocida. 

Además, Rego ya arremetió contra Guillén por atreverse a hablar de actos violentos cometidos por activistas pro-palestinos. Naturalmente, los actos, que según la ministra no son violentos, han supuesto la anulación de la etapa que finalizaba en Bilbao. Está claro que un ciclista que corre en un equipo hebreo es un genocida de tomo y lomo.

Y ahora en serio: el problema es que estamos premiando al violento. Si los muy activos activistas antijudíos se salen con la suya y se expulsa a los israelíes, habremos creado, por un lado, un precedente peligroso, el de que el violento gana y, en segundo lugar, habremos vuelto a meter al pueblo judío en un gueto. Por el momento en una actividad deportiva, luego en todas, después en cualquier otro aspecto de la convivencia. Auschwitz empezó más o menos así.

Además, ¿en serio creen que esto va a parar a Netanyahu? Si lo único que hace es darle argumentos de la nueva revuelta europea contra los judíos.

Afortunadamente, el muy belicista Trump ha pedido al grupp terrorista Hamas que libere a todos los rehenes israelíes a los que tortura desde el de 7 de octubre de 2023 y que entonces podría terminar la guerra.