Le llaman Stand still. Quizás porque si se emplea el término en castellano se notaría demasiado.

En otras palabras, lo que quiere decir este mantenimiento de la posición es que Santander, Banesto, Caixa y Caja Madrid han concedido a PRISA una prórroga de 3 años, que se añade a la ya concedida de los últimos doce meses, para pagar -para no pagar- el crédito de 1.950 millones de euros que les adeuda el imperio Polanco. Ojo al dato: prórroga sin intereses, es decir, unas condiciones que, como es sabido el señor Botín o su hija, Ana Patricia conceden de buen grado al kioskero de la esquina o a usted mismo, cuando se encuentre con dificultades para pagar su hipoteca.

Y no lo duden: cuando venza 2013, es posible que tampoco puedan pagar y que el señor Juan Luis Cebrián -ése que llama chantajista a la prensa electrónica independiente- la no adscrita al oligopolio, les diga a los banqueros, con esa humildad que le caracteriza, que, si se atreven, si tienen redaños, embarguen El País, la cadena SER o Cuatro (ésta ya no dado que pasará a poder de Berlusconi).

No se atreverán, y le condonarán el crédito, todo entero, con eufemismos como el stand still, y el académico Jaime palanca Cebrián seguirá escribiendo sesudos artículos acerca del pluralismo democrático y los ladrones de los curas, que son lo peor de lo peor de lo peor. No olvidemos que hablamos de prensa seria y progresista.

Hablamos de 1.950 millones de euros, producto de la absurda OPA de PRISA sobre Sogecable pero la deuda total del imperio Polanco es de 5.000 millones de euros. Por ese precio, te puedes comprar hoy cualquier medio de comunicación del mundo, además de un ejército privado, un par de bancos y empresas de más de 100.000 trabajadores. También se pueden derribar gobiernos y provocar temblores entre los poderosos.  

Antes pensaba que el progresismo se podía definir como un abajo los curas y arriba las faldas. Ahora pienso que no, pienso que el progre es un sujeto dispuesto a copar las más altas cimas del poder a costa de no pagar sus deudas y con la amenaza latente sobre el acreedor. En tiempos pretéritos, quizás más nobles, a esto se le llamaba chantaje o extorsión, pero ahora, miren por dónde, les ha convertido en progresistas.  

¿Y saben lo peor? Lo peor es que España calla y otorga. Nadie ha puesto el grito en el cielo: perro no come perro. Además, como me comentaba el pasado martes un ejecutivo de una empresa de la competencia, editora de un periódico presuntamente crítico con El País: Todos estamos quebrados, así que mejor punto en boca.

Pero esto ocurría el lunes, el martes continuaba la fiesta. Alguien -siempre hay un alguien- filtraba a primeras horas de la mañana, un noche después de la condonación bancaria, que PRISA iba a recibir nuevos socios. No se explicaba la operación, ni el quién ni el cómo. El regulador bursátil, tan progubernamental, tan temeroso de Janli palanca Cebrián como Emilio Botín, suspendía la cotización pero no les exigía explicaciones a los gestores de PRISA hasta el miércoles.

En otras palabras, los Polanco habían extorsionado primero a la banca y ahora lo hacían con los nuevos socios. Por cierto, utilizaban filtraciones en las que se hablaba de una operación acordeón, perjudicial para los accionistas -salvo para los accionistas que detentan el poder, claro está. Y todo ello, al menos eso parece, con el objetivo de forzar el regulador bursátil, otro chantaje, a que acepta una situación de control jurídico de PRISA por parte de los fondos compradores sin que se les obligue a lanzar una OPA.  

Y como sean fondos capital riesgo, el asunto va a resultar divertido: ya se sabe que estos fondos se dedican a trocear, vender por partes, despedir trabajadores y destruir empresas. Un grandioso final para los Polanco y para su amo, Cebrián

Pero lo más grave es otra cosa. Lo más grave es que este mariachi de extorsionadores progres, los señores de la prensa, con Juan Luis Cebrián a la cabeza, se hayan convertido en maestros de moral en España, demuestra dónde ha llegado la moral de los españoles, incluido el vergonzoso defecto de la cobardía, pues nadie se rebela ante estos editores de rapiña.

Vito Corleone aprobaría sus métodos.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com