Por 157 a favor y uno en contra. Lo que Hungría ha hecho no es más que prohibir la corrupción de menores en sus escuelas. No quiere que, con la excusa del respeto a la homosexualidad se haga propaganda y promoción de la homosexualidad entre menores de edad.

Ahora, Hungría se ha negado a jugar contra Alemania, partido de la Eurocopa, en un Allianz Arena, el estadio del Bayern de Munich, iluminado con la bandera arcoiris, que no deja de ser… más propaganda de homosexualidad. Precisamente como protesta ante la estupenda ley húngara. Pero miren por donde, la norma fue aprobada, algo que siempre ocultan el lobby LGTBI, por 157 votos a favor de un total de 158. ¡Qué fascistas son los húngaros! ¡Y escasamente democráticos!

UEFA

Víctor Orban, presidente del Gobierno húngaro, aclara que no impide hablar de homosexualidad en las escuelas, lo que impide es adoctrinar a los menores en la homosexualidad, que es distinto. Y así llegamos a la presidenta de la comisión Europea, Ursula Von der Leyen, quien arremete contra Hungría porque, según ella, la norma de aquel país soberano atenta contra… ¡los valores europeos!

Naturalmente, el Gobierno Sánchez ha apoyado la carta de casi todos los países progres afeando una ley aprobada en el Parlamento húngaro por 157 votos de 158

La verdad es que los valores europeos son valores cristianos y la Iglesia católica, en su catecismo (2357, 2358 y 2359) condena los actos homosexuales son “intrínsecamente desordenados” y “no pueden recibir aprobación en ningún caso”.

Cosa bien distinta a la consideración de la homosexualidad es el trato a los homosexuales, que por parte de todo católico “deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza… Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta”. En definitiva, lo de San Agustín: “Odiar al pecado y amar al pecador”.

Por tanto, Hungría es la que acierta y los 14 países que has puesto al país magiar como no digan dueñas son los que se comportan de forma injusta.

Y también naturalmente, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, se apunta a la persecución contra Hungría

Volviendo a la UEFA: ¿por qué hay que obligar a la gente a jugar en un estadio o a pagar una entrada en un recinto que exhibe una bandera con la que discrepa? ¿Se obliga a los ateos a entrar en una Iglesia si le repugnan los símbolos cristianos.

En cualquier caso, ¡bien por Hungría!

Con los niños no se juega.