
El año 2023 marcó un antes y un después en la banca suiza, con la crisis de la segunda entidad del país, Credit Suisse, adquirida finalmente por su competidor, UBS por unos 3.250 millones de dólares, con el apoyo del gobierno. Estaba en juego la estabilidad del sistema financiero del país, que no es poca cosa.
Dos años después, en 2025, UBS registró un beneficio neto de 7.767 millones de dólares, un 52,7% más que el año anterior, lo que traslada la idea de que la integración de Credit Suisse se ha superado. De hecho, UBS informó este miércoles de la migración de alrededor del 85% de las cuentas de clientes registradas en suiza, así como del traslado completo de los clientes de Banca Personal y Corporativa y gestión de activos.
Efectivamente, 2025 fue un buen año para UBS, con una cifra de negocio de 49.573 millones de dólares, un 2% más. Las dotaciones para cubrir pérdidas de crédito, por su parte, se redujeron un 5%, hasta los 524 millones de dólares.
Tras estos resultados y aumentar el dividendo un 22%, hasta 1,10 dólares por título, UBS lanzará un nuevo programa de recompra de acciones por valor de 3.000 millones de dólares, durante este 2026, tras completar otro del mismo importe, durante el cuarto trimestre de 2025.
Las recompras de acciones están de moda. ¿No será que faltan ideas para invertir ese dinero? Por último, al mercado no le convencieron los resultados y la cotización de UBS cayó este miércoles más de un 5%. En lo que va de año, el valor en bolsa de UBS se ha reducido más de un 8%.









