José Manuel, ¿se presenta a nuestros lectores, por favor? “Soy director de Análisis Económico y de Mercados en Afi, una firma independiente de análisis y consultoría. Mi trabajo se centra en entender cómo los cambios geopolíticos, macroeconómicos y financieros se traducen en impactos reales sobre empresas, mercados y decisiones de política económica. En contextos como el actual, la clave es interpretar bien los riesgos antes de que se materialicen”.

Y en contextos como el actual, el experto de Analistas Financieros Internacionales considera que el petróleo sigue siendo el principal canal por el que la geopolítica afecta de forma inmediata a la inflación, al crecimiento y a las expectativas.

Con él hemos hablado, sobre todo y fundamentalmente, de Venezuela donde el petróleo ha sido para Donald Trump el instrumento, no el objetivo final. “El objetivo es geopolítico”, asegura, “reducir la presencia de potencias rivales en el entorno inmediato de EEUU y reforzar su control estratégico regional”.

Respecto a la relación tan ‘compleja’ que Venezuela mantiene con las petroleras desde siempre señala que, tras décadas de nacionalizaciones, cambios unilaterales de reglas y uso político del sector energético, “la confianza se ha erosionado profundamente” para asegurar que, en este contexto, Trump actúa como catalizador de un cambio de reglas. “Está cruzando líneas que antes se consideraban excepcionales”.

— ¿Sabe que una de las palabras más pronunciadas en estas dos semanas y media de 2026 es ‘petróleo’?
Es lógico. El petróleo sigue siendo el principal canal por el que la geopolítica afecta de forma inmediata a inflación, crecimiento y expectativas. Aunque la transición energética avanza, a corto plazo el crudo sigue siendo el activo más sensible a cualquier cambio de escenario político o militar.

— Para poner en funcionamiento la industria petrolera venezolana se necesitan miles de millones y tiempo, ¿no es así?
Exactamente. Venezuela pasó de producir más de 3 millones de barriles diarios a situarse claramente por debajo del millón. La caída refleja años de falta de inversión, deterioro de infraestructuras y pérdida de capital humano, algo que no se revierte rápido ni solo con cambios políticos.

La caída (de producción de crudo en Venezuela) refleja años de falta de inversión, deterioro de infraestructuras y pérdida de capital humano, algo que no se revierte rápido ni solo con cambios políticos

— Hablamos de la Faja del Orinoco, la mayor reserva de petróleo pesado del mundo, ¿verdad?
Sí, es una de las mayores reservas probadas del planeta. El problema no es la cantidad, sino la calidad del crudo: es pesado y extrapesado, lo que implica mayores costes, necesidad de diluyentes y refino específico. Su explotación solo es viable con precios adecuados y reglas estables.

— ¿Venezuela tiene petróleo ligero?
Tiene algo, pero es una parte minoritaria. El grueso del potencial venezolano está en crudos pesados, lo que hace que cualquier recuperación dependa de tecnología extranjera, inversión sostenida y una logística compleja, además de estabilidad operativa durante años.

— Vuelven a escena las grandes petroleras. Trump ha pedido inversiones de hasta 100.000 millones de dólares. ¿Es realista?
Es una cifra más política que económica. La inversión privada no responde a declaraciones, sino a contratos claros, seguridad jurídica y visibilidad a largo plazo. Hoy ese marco aún no existe de forma creíble en Venezuela.

— En el caso de Repsol, ¿le interesa invertir o cobrar la deuda pendiente?
A corto plazo, lo razonable es priorizar la recuperación de deuda y la protección de activos existentes, que ascienden a varios miles de millones de dólares. Las decisiones de expansión productiva solo tendrían sentido si se consolida un entorno estable durante un periodo prolongado.

La inversión privada no responde a declaraciones, sino a contratos claros, seguridad jurídica y visibilidad a largo plazo. Hoy ese marco aún no existe de forma creíble en Venezuela

— Exxon dice que “Venezuela hoy no es invertible”. ¿Tiene razón?
Desde una lógica estrictamente empresarial, sí. Sin garantías legales, con riesgo de revisión de contratos y elevada incertidumbre política, el retorno esperado no compensa el riesgo. La abundancia de reservas no es suficiente por sí sola.

— Venezuela mantiene una relación compleja con las petroleras desde siempre. ¿De dónde venimos?
Venimos de décadas de nacionalizaciones, cambios unilaterales de reglas y uso político del sector energético. Eso ha erosionado profundamente la confianza y explica por qué hoy el capital internacional es extremadamente prudente con Venezuela.

— Para reactivar la producción, ¿cómo deben estructurarse las relaciones entre PDVSA, las petroleras y EEUU?
Es clave un reparto claro de riesgos y control operativo real para los socios internacionales. PDVSA necesita capital y tecnología, y EEUU debe ofrecer un marco estable que no cambie con cada ciclo político o electoral.

Amor

 

— ¿Qué papel estaban, y están jugando, China y Rusia?
China ha sido el actor clave, con más de 60.000 millones de dólares en financiación desde 2007, buena parte ligada al petróleo. Rusia ha tenido un papel más político y militar. Para Washington, reducir esa influencia es un objetivo estratégico central.

En el caso de Repsol, "a corto plazo, lo razonable es priorizar la recuperación de deuda y la protección de activos existentes, que ascienden a varios miles de millones de dólares"

— Para EEUU, que ahora es exportador, ¿tiene sentido controlar el petróleo venezolano?
No es una cuestión de volumen, sino de geopolítica. Se trata de evitar que ese crudo refuerce a China y de mantener control sobre un nodo energético estratégico en el Caribe, muy cercano al territorio estadounidense.

— ¿Venezuela paga su deuda con China en petróleo?
En gran medida, sí. Muchos préstamos están estructurados como envíos de crudo a largo plazo, lo que convierte al petróleo en una herramienta financiera además de energética y condiciona cualquier cambio en los flujos comerciales.

— El control de barcos venezolanos por el ejército de EEUU supone…
Un mensaje claro de disuasión. Indica que EEUU vigila de cerca los flujos energéticos y logísticos vinculados a actores que considera estratégicamente sensibles, tanto por razones económicas como de seguridad.

— Luego está Cuba, que vive del petróleo venezolano…
Exacto. El suministro energético venezolano ha sido un pilar clave de la economía cubana durante años. Cualquier alteración en Venezuela tiene efectos directos sobre la estabilidad económica y social de la isla.

Se trata de evitar que ese crudo refuerce a China y de mantener control sobre un nodo energético estratégico en el Caribe, muy cercano al territorio estadounidense

— En conclusión, ¿Trump busca expulsar a China y Rusia del Caribe usando el petróleo como palanca?
Sí. El petróleo es el instrumento, no el objetivo final. El objetivo es geopolítico: reducir la presencia de potencias rivales en el entorno inmediato de EEUU y reforzar su control estratégico regional.

— Trump quiere petróleo a 50 dólares. ¿Le compensa a una compañía invertir con esa perspectiva?
Con precios tan bajos, solo los proyectos más eficientes son rentables. Para Venezuela, donde los costes son elevados, ese escenario dificulta aún más atraer inversión masiva y sostenida.

— Con independencia de Venezuela, ¿la tendencia del precio del petróleo es esa?
A medio plazo, la tendencia es de moderación por mayor oferta y transición energética. A corto plazo, seguirá siendo muy sensible a episodios geopolíticos como Irán, el Mar Rojo o Ucrania.

— Si el precio del petróleo no se ha inmutado, el mercado tampoco. ¿Por qué?
Porque no hay una disrupción real de oferta. Los mercados suelen reaccionar cuando el riesgo se traduce en impacto tangible, no solo ante escenarios potenciales o titulares políticos.

El suministro energético venezolano ha sido un pilar clave de la economía cubana durante años. Cualquier alteración en Venezuela tiene efectos directos sobre su estabilidad económica y social

— ¿Qué escenarios manejan a corto plazo sobre la gobernabilidad de Venezuela?
Desde una transición operativa con cierto control del Estado, hasta escenarios de fragmentación o tutela externa. La variable clave es quién controla las fuerzas armadas, el territorio y PDVSA en la práctica.

— ¿Le sorprende que Delcy Rodríguez esté al mando bajo supervisión de EEUU?
No especialmente. Es una solución pragmática para evitar un vacío de poder inmediato, aunque deja muchas incógnitas abiertas sobre legitimidad y estabilidad a medio plazo.

-Entonces, y para que nos situemos, Venezuela, Cuba, Colombia, Irán, Groenlandia son protagonistas de este serial que acaba de comenzar y que dirige y produce Donald Trump ¿no así?
Trump actúa como catalizador de un cambio de reglas. Está cruzando líneas que antes se consideraban excepcionales, lo que amplía el rango de escenarios que gobiernos y mercados deben descontar.

Me preocupa la combinación geopolítica imprevisible, déficits elevados y presión sobre instituciones independientes, un cóctel que eleva el riesgo macrofinanciero

— Para terminar, ¿qué le preocupa más: la situación descrita, los déficits fiscales o el ‘bombazo’ de Trump sobre Powell?
Me preocupa la combinación. Geopolítica imprevisible, déficits elevados y presión sobre instituciones independientes es un cóctel que eleva el riesgo macrofinanciero (la probabilidad de escenarios de cola) a medio plazo.