La subasta del Tesoro de este jueves se ha cerrado con la colocación de 5.489,66 millones de euros en obligaciones a medio y largo plazo. La demanda ha superado los 11.616 millones.
Concretamente, ha colocado 1.555,112 millones de euros en obligaciones a dos años y 11 meses a un interés marginal del 2,209%. La demanda alcanzó los 3.270,132 milones.
También colocó 535,578 millones en obligaciones del Estado a cinco años y tres meses e indexadas a la inflación de la UE, a un interés marginal del 0,885%, superior al de la subasta anterior del 0,818%.
La única referencia en la que bajó el tipo de interés, y tampoco ha sido como para tirar cohetes, han sido las obligaciones a siete años: se han colocado 1.918,822 millones al 2,737%, por debajo del 2,755% anterior.
Por el contra, las obligaciones a más largo plazo (11 años y cinco meses), de las que se colocaron 1.480,154 millones, se captaron a un interés del 3,428%, superior al 3,191% de la subasta anterior.
Y todo esto sucede en vísperas de la reunión, la próxima semana, del BCE y mientras aumentan las voces que alertan de una crisis de deuda global. Los gobernantes, en cualquier caso, no se dan por aludidos. Cuando se retiren, nadie les va a pedir cuentas sobre la deuda pública que han generado y que tendremos que devolver los contribuyentes.












