Tengo para mí que la inversión más productiva que surge de la cita anual del 'Spain Investors Day' es la de Benito Berceruelo, su organizador, que, cada año, esta vez en vísperas de Davos, reúne a los inversores que presuntamente aman a España. 

Inversores que, por lo general, aunque esto no le guste reconocerlo a nuestro propagandista económico favorito, el ministro Carlos Cuerpo, son inversores financieros, es decir, especuladores que vienen y van y que no invierten para reindustrializar España si no para obtener una plusvalía lo más rápido posible. Y no digo que esto sea malo: digo que esto no es reindustrializar España.  

Todo esto para un Gobierno que no ha creado industria pública sino que se ha dedicado a intervenir y destruir, por la vía de la nacionalización encubierta, empresas privadas que ya funcionaban: el mejor ejemplo, Telefónica

Allí se plantó Pedro Sánchez, un hombre con muchas ideas y proyectos, para presentar su plan "España crece", ante una audiencia que, como aseguraba uno de los presentes, espera ya al presidente del Gobierno con una sonrisa expectante, como quien acude a un vendedor ambulante para saber qué pretende colocarnos hoy.

Dijo Sánchez: se cogen 10.000 millones de fondos europeos que no hemos sabido a qué puñetas dedicar, desde luego, no a lo que estaban previstos, la reindustrialización de España tras la pandemia, y se habla de 'movilizar', como si fuera cosa de nada y como si movilizar fondos supusiera algo más que especular con empresas ya existentes. Hablamos de otros 120.000 millones de deuda privada para invertir, ahí va, en  vivienda, energía, digitalización, inteligencia artificial, reindustrialización, economía circular, infraestructura, agua y saneamiento y seguridad... sólo le faltó añadir y "en los grandes expresos europeos".

El impulso reformista de Sanchez no reindustrializará España sino que la endeudará aún más. Recuerden que los fondos europeos, mucho menos los créditos europeos, no son donaciones, los pagamos entre todos... y la mitad con intereses

En plata, hablamos de "España crece": otra idea peregrina de Sánchez, esperemos que la última. 10.000 millones de euros de los fondos europeos (deuda que Moncloa no ha sabido utilizar) para conseguir otros 120.000 millones de euros de deuda privada: ¿A que no? 

Pero lo más importante: dinero hay mucho en el mundo, lo difícil es encontrar emprendedores que lo utilicen para crear riqueza y puestos de trabajo. ¿dónde están los industriales que emprenderán y gestionarán?

Al fondo, el doble gran engaño del Sanchismo. Uno: el PIB español crece pero los españoles son cada vez más pobres. Dos: la economía sanchista se mantiene en pie gracias a una pavorosa deuda creciente que anula a la próxima generación, a nuestros hijos

Todo esto para un Gobierno que no ha creado industria pública sino que se ha dedicado a intervenir y destruir, por la vía de la nacionalización encubierta, empresas privadas que ya funcionaban: el mejor ejemplo, Telefónica, otro desastre empresarial del Ejecutivo Sánchez.

Para entendernos, el "impulso reformista" de Sanchez no reindustrializará España sino que la endeudará aún más. Recuerden que los fondos europeos, mucho menos los créditos europeos, no son donaciones, los pagamos entre todos... y la mitad con intereses. Recuerden que España ya aporta al presupuestos comunitario ordinario tanto como recibe.

 

 

Al fondo, el doble gran engaño del Sanchismo. Uno: el PIB español crece pero los españoles son cada vez más pobres. Dos: la economía sanchista se mantiene en pie gracias a una pavorosa deuda creciente que anula a la próxima generación, es decir, a nuestros hijos.