Primera comparecencia, este miércoles, de Josep Oliu tras la salida, por sorpresa -el factor sorpresa es “buenísimo”-, del Ceo y vencedor frente a la OPA del BBVA, César González-Bueno. Ha sido, cómo no, en la Cámara de Comercio de Sabadell que preside Ramon Alberich.

Oliu aprovechó para apretar a la plantilla del banco, tras la tensión sufrida durante la interminable OPA hostil, y le pidió “un esfuerzo especial” durante 2026, año en el que la entidad no podrá contar con la aportación del británico TSB, vendido al Santander.

Además, los empleados se tendrán que adaptar a las exigencias del nuevo consejero delegado, Marc Armengol, actualmente CEO del TSB, que sustituirá a González-Bueno tras la Junta General de Accionistas, que se celebrará, probablemente, en abril.

Según Oliu, Armengol es la persona indicada para pilotar el banco durante la “revolución tecnológica” y para mantener el beneficio a partir del ciclo 2028-2029. Suponemos, don Josep, que en 2026 y 2027, cuando vence el actual plan estratégico, el mandato de Armengol es, igualmente, mantener o mejorar el beneficio.

También aprovechó para mandar un recado al Gobierno central y al catalán del socialista Salvador Illa: las políticas de la izquierda para solucionar el problema de la vivienda, no sólo no lo solucionan, sino que “agravan” el problema. Y es que, medidas como topar el precio de alquiler lo que provocan es reducir la oferta, cuando la solución, la única solución, consiste en aumentar la oferta.