La gestión de José Pablo López al frente de RTVE es magnífica: hace lo que le da la gana sin asumir ninguna responsabilidad, es decir, hace lo que le dicta Moncloa, y lo hace con el dinero de los de siempre: los contribuyentes. ¿Qué puede salir mal?

En poco más de un año -fue nombrado presidente el 2 de diciembre de 2024-, José Pablo ha disparado el gasto del Ente Público contratando programas tan educativos como el de Broncano, informativamente relevantes como el de Cintora, o a presentadoras como Silvia Intxaurrondo, siempre al servicio de Moncloa. Porque en este tiempo, José Pablo ha conseguido convertir en realidad el sueño de Pedro Sánchez: poner en marcha Telepedro que, al parecer, no siempre cumple aquello de ser servicio público.

El presidente de RTVE no ha escatimado en gastos para llegar hasta aquí, claro que no paga él, sino la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), dependiente del Ministerio de Hacienda que pilota María Jesús Montero, Marisu. En otras palabras, paga el Estado, es decir, los contribuyentes.

En esta línea, la SEPI estudia un préstamo participativo de 700 millones de euros para hacer frente al asunto del IVA que RTVE arrastra desde hace 11 años, según la exclusiva publicada este lunes por El Mundo.

Dejando al margen el IVA, lo cierto es que José Pablo ha disparado el gasto en RTVE, algo que le costó el puesto a su antecesora, Elena Sánchez, que se negó a contratar a Broncano. Pero da lo mismo, porque luego viene Marisu y le concede un préstamo participativo de 700 millones, o de lo que haga falta. Telepedro se merece lo mejor.

Hablamos de un préstamo participativo de la SEPI, es decir, si el Ente Público no lo devuelve, la SEPI se quedará con la Corporación… que ya controla al cien por cien. Es una ampliación de capital encubierta o, mejor, un rescate público encubierto. En ocasiones similares anteriores, lo que se le concedía a RTVE eran préstamos extraordinarios. Con ellos se iban tapando los agujeros económicos. Ahora se utilizan créditos participativos que también pagan los de siempre: los contribuyentes.

No es magia, son tus impuestos.