Xi Jinping está encantado con España, con Pedro Sánchez y ahora también con Salvador Illa quien, por cierto, viajó a China durante el verano de 2025 y, entre otras cosas, visitó la sede de Huawei, donde se celebró una reunión de la que misteriosamente no trascendió nada. Meses después, la Generalitat adjudicó a la empresa china y a la catalana Sirt el despliegue y la gestión de la fibra óptica de Cataluña, un contrato valorado en 130 millones de euros. Los perdedores fueron Telefónica y Cellnex.

Esto es importante y, al mismo tiempo, peligroso, no sólo porque supone entregar comunicaciones críticas a los comunistas chinos, sino porque es un espaldarazo a Huawei dentro de la Europa de Ursula von der Leyen, que ha advertido reiteradamente de la amenaza que supone entregarle activos estratégicos. El abrazo a Huawei también implica que en EEUU nos miren con desconfianza y se lo piensen dos veces antes de compartir con España información sensible.

Mientras la mayoría de los países europeos recelan de la empresa china, el president de la Generalitat le concede un contrato de 130 millones de euros al que también optaron Telefónica y Cellnex

Y para colocar cada cosa en su sitio y verlo en su contexto adecuado, no conviene olvidar que el representante de Huawei en el Viejo Continente es un tal José Luis Rodríguez Zapatero, amigo de dictadores y experto en reavivar el guerracivilismo en España.

En esta línea, tampoco conviene pasar por alto que Illa es el socialista más importante para Pedro Sánchez actualmente, del que dependerá su resultado en las próximas elecciones generales, cuando se celebren. Así, tenemos la secuencia Sánchez-Illa-Huawei-Zapatero. ¿Acaso no es bonito?