Ayer miércoles veíamos, en los resultados de Kering, una nueva muestra de la crisis que atraviesa el lujo. Una crisis del lujo que ha surgido, en gran medida, por las menores ventas, en especial en China y EEUU, han influido los mayores precios y el hecho de que las marcas encuentran cada vez más dificultades para captar nuevos compradores entre la clase media, al tiempo que crece el mercado de segunda mano y hasta las copias autorizadas por las marcas. Asimismo, la incertidumbre económica es elevada, alimentada por los aranceles impuestos por EEUU y los que han surgido o pueden llegar como respuesta desde los países afectados.

Por supuesto, esta crisis afecta a todas las grandes casa del lujo, pero no a todas por igual, porque no todas son iguales. La más 'rara' sigue siendo Hermès. El grupo francés tiene su origen en 1837 y fue fundado por Thierry Hermès. Desde entonces han pasado varias generaciones de la familia y hoy está al frente la sexta, representada por Axel Dumas como presidente ejecutivo, y la familia controla el 66,7% del capital. Si se viaja al pasado, encontramos que Thierry dio el testigo a su hijo Charles y este lo hizó después con su hijo Émile, pero este último sólo tuvo hijas y decidió ceder el testigo a sus yernos, eligiendo como sucesor a Robert Dumas en 1951. Jean-Louis, hijo de Robert, revolucionó el grupo familiar a partir de 1978, apostando por la diversificación (entrando en relojería, por ejemplo) y la internacionalización. El sucesor de Jean-Louis fue su hijo Pierre-Alexis. A petición de Jean-Louis Dumas, su antigua mano derecha y director general del grupo de 2003 a 2006, Patrick Thomas, asumió los mandos del desarrollo de Hermès y se puso al frente de la descentralización de la organización, la reestructuración internacional y la transición entre las dos generaciones hasta el nombramiento en 2013 de Axel Dumas, sobrino de Jean-Louis, que reforzó el crecimiento del grupo francés. Es decir, pese a su crecimiento y expansión, sigue en manos de la familia fundadora. Y su apuesta por la exclusividad, el lujo silencioso y su distanciamiento con el modelo del resto de casas, conlleva que esa crisis que atraviesa el sector, no le esté afectando de la misma manera. 

Las ventas del gigante del lujo francés crecieron, gracias a la sólida demanda de sus codiciados y deseados bolsos Birkin, registrando ganancias en todos sus mercados y en la mayoría de sus productos.

No es baladí, hablamos de su modelo más icónico y pieza insigne de la compañía, el bolso Birkin, bautizado en honor de la actriz y cantante franco-británica Jane Birkin. En 1981, Jean-Louis Dumas-Hermès, presidente de Hermès hasta 2006, coincidió en un vuelo con Jean Birkin, monsieur Dumas vio como Birkin no dejaba de protestar y pelearse con su pequeño bolso. La actriz le terminó confesando al empresario que no era capaz de encontrar un bolso que le gustara, pero que fuera lo suficientemente grande para una joven madre, por ejemplo, no le cabían los biberones de su hija Lou. Juntos diseñaron en aquel avión el boceto de los que sería el bolso, con bolsillos y compartimentos, más caro y codiciado del mundo.

Los bolsos Birkin más económicos rondan los 6.000 dólares, pero su valor puede multiplicarse por cinco y alcanzar los seis dígitos. Ya no hablemos si se trata de una reventa. La disponibilidad de los modelos en los comercios varía a discreción del director de la tienda. Es decir, nunca se puede saber si hay modelos disponibles y qué modelo encontrarás. La lista de espera de este bolso es de dos años y el representante de cada sucursal debe considerar que la persona es una légitima interesada y no va a adquirir el bolso para revenderlo con fines de lucro. Por ejemplo, el Diamond Himalaya Birkin llegó a venderse por 380.000 dólares. Sin dejar de lado que, tan solo para acceder a la posibilidad de que te ofrezcan comprar uno de sus bolsos, debes haber gastado una cantidad considerable en las tiendas, en otros productos. 

Ahora sí, vamos con los resultados: los ingresos del cuarto trimestre a tipos de cambio constantes aumentaron un 9,8%, según informó Hermès International en un comunicado este jueves, pese a que los analistas esperaban un aumento del 8,24%. En Hermès, todas las divisiones obtuvieron mejores cifras de las esperadas en el trimestre, excepto la unidad de perfumería y belleza, cuyas ventas cayeron un 14,6%. Y quizás esta caída se debe a que esa división es usada por la compañá como 'puerta de acceso' al lujo, una forma de enganchar posibles potenciales clientes, y los precios, tal y como ha declarado Dumas, han subido un 5%-6%.

Así, Hermès obtuvo un beneficio neto atribuido de 4.524 millones de euros en 2025, frente a 4.603 millones en 2024, la explicación la encontramos en la contribución excepcional en Francia sobre los beneficios de grandes empresas. Excluyendo esto, el beneficio habría crecido un 5,5%. Los ingresos se cerraron en 16.002 millones de euros, un 5,5% más a tipos de cambio corrientes y un 8,9% a tipos constantes. El resultado operativo recurrente ascendió a 6.569 millones, un 7% más que los 6.150 millones de 2024.

Dumas aseguró que afronta el año "con confianza", por lo que propondrá a la Junta un dividendo de 18 euros por acción, superior a los 16 euros del año anterior, tras haber abonado un dividendo a cuenta de 5 euros.

Hasta 1993 la empresa no salió a cotizar en bolsa. Desde entonces, su revalorización ha sido imparable, a pesar de la entrada de inversores. La mayoría del capital, así como el control ejecutivo, sigue perteneciendo a la familia Hermès, lo que facilita su expansión continúa sin perder su esencia, en 2022: la compañía abrió nuevas tiendas en Shanghái, Pangyo (Corea del Sur) y Nueva York y reabrió y renovó sus establecimientos en Barcelona, Estrasburgo, Guadalajara, Nagoya y Seúl. Hèrmes es de las pocas casas de lujo que siguen siendo independientes y por ahora no ha sido absorbida por grandes compañías de moda como el grupo Kering o el grupo LVMH.