
Jesús Sánchez León, ingeniero aeronáutico y profesional de los mercados financieros, nos cuenta en esta entrevista que empezó a invertir cuando recibió sus primeras nóminas y que su formación como ingeniero le ha servido para tener una mente analítica, ser capaz de procesar muchos datos y aislarse del ruido.
“Un ruido”, dice, “al que estamos condenados…, dada la extensión de las redes sociales y los medios de comunicación”, porque “todos los días hay titulares que inundan nuestras pantallas, y todos —¡oh sorpresa!— son negativos. ¡No olvidemos que Warren Buffett dejó Wall Street para mudarse a Omaha!”
Asegura que las turbulencias del mercado se han visto amplificadas por la expansión de los nuevos instrumentos de “inversión” (criptomonedas, NFTs, apuestas online…), “unido a la característica humana de ser impacientes y envidiar al vecino”, y confiesa que Castañar, fondo del que es asesor y que invierte en pequeñas compañías, no tiene en cartera empresas españolas, “no porque no quiera ya que Nicolás Correa y Grifols, por ejemplo, estuvieron a punto de entrar”.
(Pues menos mal, y esto lo digo yo, mirando de reojo al laboratorio catalán).
Sánchez León celebra, orgulloso, que acaban de alcanzar los 170 partícipes y 3 millones bajo gestión, seis años después de su lanzamiento. “El nivel de exigencia ha estado desde el principio muy alto, principalmente, siendo honestos, porque mi dinero, el de mi familia, mi herencia… está invertido en el fondo”.
-¿Qué hace un ingeniero aeronáutico en el mundo de los mercados financieros?
Lo primero, decir que creo que todo el mundo debería estar en los mercados financieros, es decir, todo el mundo debería invertir. Ese es uno de los principales problemas en la sociedad española, que creemos que la inversión es para los ricos, para cuando seas mayor, para cuando tengas más dinero o para los profesionales. Sin embargo, el mejor momento para invertir es cuando se es joven y las responsabilidades y los gastos suelen ser menores.
Yo empecé a invertir cuando recibí mis primeras nóminas y me planteé: ¿qué hago con este dinero?
El mejor momento para invertir es cuando se es joven y las responsabilidades y los gastos suelen ser menores
Por otro lado, lanzas una buena pregunta: ¿qué paralelismos puede haber entre la ingeniería y la inversión? Y, aunque pueda sorprender a muchos, personalmente he encontrado que mi formación como ingeniero ha sido muy útil a la hora de invertir. Por ejemplo, tener una mente analítica, ser capaz de procesar muchos datos, aislarse del ruido y saber comprender qué es lo importante, la capacidad de análisis de problemas y resolución de los mismos… Sí, salimos de la escuela sin saber contabilidad ni valoración de empresas, pero eso es algo que tiene fácil solución.
-Y, haciendo un símil con las turbulencias que se producen en los vuelos, a veces, ¿de qué categoría son las que vive el mundo en este momento?
Con el paso de los años, las turbulencias del mercado son mayores. Se han visto amplificadas por la expansión de los medios de comunicación, redes sociales y nuevos instrumentos de “inversión” (criptomonedas, NFTs, apuestas online…). Todo esto, unido a la característica humana que todos tenemos de ser impacientes y envidiar al vecino, ha hecho que se cree un FOMO gigantesco en la sociedad y cada vez veamos a personas invirtiendo en vehículos no adecuados a ellos, mucho más arriesgados que su tolerancia al riesgo. Cuando algo pasa —lo más mínimo—, esas personas salen corriendo, vendiendo despavoridas. Entre esto, y las tensiones geopolíticas, estamos viendo una volatilidad muy alta en los mercados; y, sobre todo, bandazos entre el miedo extremo y la avaricia extrema.
-Llevamos patas arriba casi, casi desde la pandemia cuando, por cierto, todavía nos estábamos recuperando de la crisis financiera….¿estamos en un bucle infinito?
Tenemos que entender que, en los mercados, al igual que en los vuelos, siempre va a haber turbulencias. Cuando se me acercan partícipes diciendo “es que ahora el mercado está muy peligroso”, yo siempre respondo: “¿y cuándo no?”. Siempre pasa algo. Si repasamos la historia, hemos pasado por la burbuja de las “puntocom”, el 11 de septiembre, la crisis financiera, la posible ruptura del euro del por la crisis de la prima de riesgo de la deuda, el Brexit, el COVID, las guerras de Ucrania/Palestina/Irán, la crisis de los aranceles, la IA… Si uno pretende esperar a que no pase nada para empezar a invertir, jamás invertirá.
Estamos viendo una volatilidad muy alta en los mercados; y, sobre todo, bandazos entre el miedo extremo y la avaricia extrema
Por eso es tan importante tener un buen compañero de viaje. Es muy importante ser honesto, y si uno no se ve capacitado para tolerar todo este riesgo y miedo emocional, lo mejor es delegarlo en un tercero, ya sea un fondo de inversión o un asesor financiero.
-Usted es joven, intuyo, no se su edad. ¿Qué es lo más positivo, profesionalmente hablando, en estos últimos cinco años?
Gracias, jeje, pero los 40 ya no los cumplo.
Lo más positivo, sin lugar a dudas, ha sido el lanzamiento de Castañar y la gran aceptación que ha tenido por parte de la sociedad inversora española.
Por otro lado, estamos viviendo unos momentos turbulentos, pero a la vez fascinantes. Desde el punto de vista geopolítico, energético, inversión, tecnológico… los cambios son exponenciales y la sociedad está evolucionando de una manera rapidísima. Ser capaz de adaptarte a estos cambios ha sido crucial. Pero al mismo tiempo, ha hecho más difícil mantenerte fiel a tu filosofía de inversión, aislarte del ruido, y mantener tu visión en el horizonte de largo plazo.
Desde el punto de vista económico, la sociedad cada vez está más diferenciada: el rico es cada vez más rico, y el pobre cada vez más pobre
-Hablemos de Castañar IF. ¿Nos presenta el fondo?
Castañar es un fondo de inversión bastante diferente a los fondos habituales que uno se encuentra en España. Y no solo porque sea un fondo de autor, sino por su filosofía de inversión en pequeñas compañías. Por ello, siempre digo que es un fondo que complementa muy bien la típica cartera del inversor español medio.
Castañar invierte principalmente en empresas de muy pequeña capitalización. Son empresas que están dirigidas por sus fundadores, que tienen una grandísima calidad, que crecen rapidísimamente y que están aún por descubrir. Dado su pequeño tamaño, y este alto crecimiento, a largo plazo son la estrategia que más rentabilidad ha aportado a lo largo de la historia.
No obstante, a diferencia de los Value Investors más ortodoxos, para quienes el precio es la única métrica importante, yo procuro combinar los enfoques value y growth. Una empresa que por ejemplo tiene un PER de 30x para muchos sería considerada cara. Sin embargo, si esta empresa crece a un 40-50% anual, en realidad está extremadamente barata. Y esto no lo digo yo, sino que ya lo dijo Peter Lynch cuando introdujo el PEG.
Amazon, por ejemplo, se pasó años cayendo en bolsa simplemente porque estaba invirtiendo su increíble flujo de caja en I+D, y no daba tantos beneficios como el resto
-¿Usted lo funda en paralelo al trabajo que desarrollaba en la industria aeroespacial, ¿verdad?
No. En el año 2018, yo dejo mi trabajo en España, y me mudo a Estados Unidos, donde trabajo y realizo el Executive MBA de la Universidad de Georgetown. Tras regresar a España, en vez de volver a la industria aeronáutica, es cuando decido lanzar el fondo Castañar con el dinero de familiares y amigos (menos de 1 millón de euros). Es decir, desde el principio, yo he dedicado el cien por cien de mi tiempo al asesoramiento de Castañar.

-Me aseguraba, cuando preparábamos la entrevista que el fondo es un complemento perfecto para una cartera diversificada. Hombre….perfecto, perfecto….ya me entiende.
Por supuesto, la perfección no existe; en inversión, cada persona es única y sus circunstancias personales influyen en sus decisiones. Dicho esto, creo que Castañar aporta ese punto diferenciador de diversificación en las carteras que normalmente están compuestas por fondos internacionales de grandes compañías, fondos ibéricos, tecnológicos y principalmente compuestos principalmente de las grandes empresas globales —7 Magníficas y S&P 500—.
-Acaban de alcanzar los 170 partícipes y 3 millones bajo gestión. ¿Se eleva también el nivel de exigencia?
Lo que se eleva es el orgullo y admiración que tengo por mis partícipes y a los que les agradezco muchísimo el haber confiado en mí.
Las empresas de pequeña capitalización no han cotizado tan baratas frente a las grandes empresas desde la burbuja de las puntocom
La verdad es que el nivel de exigencia ha estado desde el principio muy alto. Principalmente, siendo honestos, porque mi dinero, el de mi familia, mi herencia… está invertido ahí. Pero, si tuviera que elegir, diría que los primeros años han sido los más exigentes. Es cuando tienes la confianza de unos pocos, y tienes que demostrar, a base de resultados, que han tomado la decisión acertada. Por mucho que yo repita que para invertir en Castañar debemos tener una visión a largo plazo, la realidad es que muchos inversores demandan rentabilidades anuales o incluso trimestrales. Y no olvidemos que el mercado de las tecnológicas y el S&P 500 han tenido una rentabilidad “extra-ordinaria” (en el sentido literal de la palabra) estos últimos años, y es muy fácil caer en comparaciones simplistas.
-Se centra en empresas de pequeña capitalización de todo el mundo. ¿Puede seleccionar tres que le hayan sorprendido gratamente? ¿Y, otras tres que no hayan cumplido expectativas?
Sí, intento tener la mente abierta e invertir en las empresas que me gustan sin importar dónde estén.
Desde el punto de vista puramente de rentabilidad, nuestros grandes éxitos han sido:
- Namesilo Technologies (URL.CN). Una empresa canadiense que sigue el modelo de Berkshire Hathaway: tiene un negocio core (de gestión de dominios de internet) que aporta flujo de caja, que luego utiliza para invertir en otras empresas.
- Goodwin PLC (GDWN.L). Una empresa británica industrial, gestionada por la familia Goodwin, que es una auténtica maravilla.
- Propel Holdings (PRL.TO). Una empresa canadiense, pero que operaba en Estados Unidos ofreciendo préstamos al consumo a personas con crédito sub-prime. No sólo ha crecido a más de un 100% todos los años, sino que se ha expandido a Canadá, UK y recientemente creado un banco en Puerto Rico.
Y por supuesto también he tenido errores. Cuando inviertes en pequeñas empresas, al final, estás invirtiendo en el jockey más que en el caballo. Y hay veces que o bien el producto no es tan exitoso o la directiva no tiene una asignación de capital correcta. Algunos ejemplos:
- NowVertical (NOW.V): Una empresa tecnológica que estaba dirigida por su CEO y fundador, que tenía más del 40% de la empresa. Sin embargo, hubo varios conflictos internos con el board, que terminó despidiéndole, y decidí salir.
- Pluribus Technologies. Un holding estructurado sobre 3 verticales que empezó a acumular deuda excesiva. Tras avisar varias veces al equipo directivo del peligro de la deuda, y éste no hacer caso, vendí toda la posición. Más tarde fue a la bancarrota y actualmente ya no cotiza.
- Dye & Durham (DND.TO). Una empresa con moat fortísimo, pero cuyo equipo directivo empezó a tomar malas decisiones de Capital Allocation (recomprando sus acciones cuando estaban caras y emitiendo acciones a precios bajos). Para mí, el Capital Allocation, es la principal —y quizás única—, función que tiene que realizar el CEO. Y lo estaba haciendo mal.
Lo que puedo asegurar es que la volatilidad seguirá acompañándonos. Estamos en año de elecciones en Estados Unidos y Trump debe asegurarse su voto de confianza
-¿Alguna conocida que podemos identificar con facilidad? ¿Alguna empresa ‘española’?
Pues eso es lo bonito de Castañar. Cada vez que me entrevistan en un podcast, suelo preguntarles: ¿conoces alguna empresa de las que llevamos en cartera? Y, casi siempre, la respuesta es negativa. Por eso, a riesgo de repetirme, creo que Castañar es un buen complemento a la típica cartera de inversión. De las empresas que tenemos ahora mismo en cartera, quizás suene Teqnion, una empresa compounder sueca industrial, gestionada por un magnífico equipo directivo, con un ROCE enorme y un ROE envidiable.
Respecto a empresas españolas, no tenemos ninguna. Y no porque no quiera (Nicolás Correa y Grifols, por ejemplo, estuvieron a punto de entrar). Pero, para formar parte de la cartera tienes que demostrar que eres mejor que las empresas que ya tenemos dentro —tanto por calidad, como por precio—, y, ahora mismo, no veo ninguna.
-Por cierto, ¿va a seguir el Ibex sacando pecho?
Escribía en mi carta anual que, este año, las bolsas europeas lo han hecho muy bien comparadas con la americana. ¿Va a seguir así? Sinceramente, no lo sé.
Pero creo que todo debe verse en su contexto. Tenemos que hacer zoom-out, mirar de dónde venimos, como lo hemos estado haciendo los últimos años, y entonces podremos hacer una valoración más justa. España viene de estar a la cola de Europa, no nos engañemos.
Creo que, para realizar un juicio crítico correcto, uno debe basarse únicamente en los datos, y separar el grano de la paja. Aquí es donde el gorro de ingeniero puede venir muy bien
-¿Qué sectores son los más representativos de su cartera y por qué?
Sin lugar a duda los sectores industriales (energía, maquinaria, construcción, aeronáutica, materias primas…). Intento invertir en aquello que conozco y comprendo. Por eso tiendo a evitar sectores como el farmacéutico, la biotecnología o el sector de moda del momento. Me gusta la certeza —frente a las expectativas—, la solidez —frente a la incertidumbre—. Me gustan las empresas que ofrecen productos que la sociedad necesita (productos que tengan un moat, es decir fortalezas y ventajas competitivas alrededor de ellos), que estén bien dirigidas, que el Management tenga invertido su propio dinero.
-¿Sigue el día a día de los mercados? ¿Cómo define este mes de enero que acabamos de cerrar?
Para definir enero, hay que mirar lo que ha pasado en noviembre y diciembre. Todas las bolsas cayeron a finales de año, en mi opinión, por la recogida de beneficios y la compensación de pérdidas con ganancias fiscales. Fue abrir la bolsa el 2 de enero, y comenzó a subir fuertemente desde entonces, con dinero entrando a raudales. Es decir, ahora las bolsas están en un nivel más representativo de la realidad, que lo que vimos en diciembre.
-Usted ilustra su último informe de cierre de 2025 con una viñeta en la que se aparecen palabras como IA, euforia, tipos, crisis, pánico, guerra.., y en la que se supone que Jesús Sánchez León aparece con auriculares, regando una plantita. ¿Se puede, se debe trabajar al margen de tanto ruido?
Es una de las mayores dificultades hoy en día, dada la extensión de las redes sociales y los medios de comunicación. Todos los días hay titulares que inundan nuestras pantallas, y todos —¡oh sorpresa!— son negativos. ¡No olvidemos que Warren Buffett dejó Wall Street para mudarse a Omaha!
Cuando inviertes en pequeñas empresas, al final, estás invirtiendo en el jockey más que en el caballo
Creo que, para realizar un juicio crítico correcto, uno debe basarse únicamente en los datos, y separar el grano de la paja. Aquí es donde el gorro de ingeniero puede venir muy bien: saber tomar un problema complejo, desgranarlo, analizar cada una de sus partes y centrarse en la causa raíz.
-El primer aniversario de Trump en la Casa Blanca, ¿tiene algún aspecto positivo? Se lo pregunto por salirme del carril por el que todos transitamos. Además, pasa largas temporadas en EEUU, ¿no es así?
Sí, intento mantenerme conectado todo lo que puedo a Estados Unidos y paso varios meses al año allí. Creo que desde Europa no vemos lo que está ocurriendo, aquí no nos llega. Estamos viviendo una polarización muy peligrosa en la sociedad americana, cada vez más radicalizada y agresiva. Multitud de familias y amigos se han separado por tener puntos de vista políticos diferentes.
Por otro lado, desde el punto de vista económico, la sociedad cada vez está más diferenciada: el rico es cada vez más rico, y el pobre cada vez más pobre. Esto está creando una tensión social en aumento, que tarde o temprano va a terminar por explotar. Y, los eventos que hemos visto recientemente en Minnesota no son más que un ejemplo de esta fricción que menciono.
-Trump acaba de anunciar que el próximo presidente de la Fed será Kevin Warsh, viejo conocido de la Reserva Federal. ¿Qué opina?
Trump eligió a Powell en el 2018 y ha sido quien ha decidido reemplazarlo por Kevin Warsh. Kevin Warsh fue gobernador en la Reserva Federal, por lo que es una persona conocida por todos y aporta una sensación de compromiso entre Wall Street y la Administración. Sin embargo, Kevin Warsh ha girado recientemente, según sus últimas declaraciones, hacia políticas más relajadas en términos de tipos de interés. Si no pensara así, no habría sido elegido. Ha criticado duramente a la actual Reserva Federal y abogado por “un cambio de régimen”.
De la misma manera que uno no debe entrar en pánico cuando la bolsa baja de una manera irracional, uno no debe premiarse en exceso y volverse exuberante cuando se producen subidas tan repentinas
-¿Qué le preocupa más la geopolítica, la IA o la elevada deuda pública?
Sin lugar a dudas, la geopolítica. Simplemente y llanamente porque están en juego vidas humanas. Los hechos que están ocurriendo ahora mismo en Irán, Palestina, Ucrania, EEUU… todos tienen un componente común: el coste humano. Tomes el bando que tomes, es terrorífico. Creo que no somos conscientes de hasta qué punto, en los últimos años, se han violado las leyes y acuerdos internacionales. Decía Von Clausewitz que “la guerra es la consecución de la política por otros medios” y eso es lo que estamos viendo: hacer política a través de la guerra o la guerra económica.
-He leído esta frase que me ha llamado la atención: “La inteligencia artificial transformará el mundo, pero arruinará a muchos inversores que no distinguen entre el cambio tecnológico y las expectativas de rentabilidad”. ¿Está de acuerdo?
Totalmente. De la burbuja de las puntocom pudimos sacar varias conclusiones, que muchos ya han olvidado:
- No tenemos ni idea de quién va a ser el ganador en esta revolución tecnológica (¿te acuerdas de Cisco, Yahoo!, Terra, WorldCom…?)
- El ganador de esta revolución tecnológica no tiene por qué ser la empresa que suba más en bolsa. Amazon, por ejemplo, se pasó años cayendo en bolsa simplemente porque estaba invirtiendo su increíble flujo de caja en I+D, y no daba tantos beneficios como el resto.
-Volviendo al informe, lo ocurrido en el mes de enero, (que empezó fuertecito), ¿le ha hecho cuestionarse su análisis?
No, pero de la misma manera que uno no debe entrar en pánico cuando la bolsa baja de una manera irracional, uno no debe premiarse en exceso y volverse exuberante cuando se producen subidas tan repentinas.
Por eso, en ambas situaciones, como decía la viñeta, hay que mantener la cabeza fría y aislarse del ruido. Si tu filosofía de inversión es buena, mantente fiel a ella, que a largo plazo te recompensará.
Intento invertir en aquello que conozco y comprendo. Por eso tiendo a evitar sectores como el farmacéutico, la biotecnología o el sector de moda del momento
-Asegura, en el documento, que las empresas de gran capitalización están extremadamente sobrevaloradas. Tanto, que, históricamente, han devuelto un 0% de rentabilidad —¡nada!. ¿Por ejemplo?
No lo digo yo —¡ojo!—, ¡¡lo dicen los datos!! Estadísticamente, sí inviertes en el S&P 500 (que es el índice que engloba a las 500 compañías más grandes de Estados Unidos) a estos niveles, la historia nos dice que en los próximos 5 años tu rendimiento será cero. Esto es lo que nos dice la historia, lo que nos dice la estadística y lo que nos dicen los datos. ¿Se volverá a cumplir? No lo sé. Yo sólo expongo lo que dicen los datos.
-Y también asegura que las Small-Caps están cotizando a un descuento frente a las grandes compañías no visto desde la burbuja de las Punto Com…
Efectivamente, las empresas de pequeña capitalización no han cotizado tan baratas frente a las grandes empresas desde la burbuja de las puntocom. Y es que, en las burbujas, los inversores suelen correr a invertir en aquellas empresas que no paran de subir y, por lo tanto, son las más grandes. Las pequeñas empresas son las grandes olvidadas en los momentos de euforia en los mercados. Yo, cautelosamente, prefiero tomar una postura contraria, y sacar mis propias conclusiones.
-Para terminar, ¿es capaz de decirme qué debemos de esperar de este primer semestre del año?
Como ya habrás adivinado a estas alturas, no llevo muy bien lo de predecir… Pero lo que le puedo asegurar es que la volatilidad seguirá acompañándonos. Estamos en año de elecciones en Estados Unidos y Trump debe asegurarse su voto de confianza. Por lo que, no me extrañaría ver más medidas “excepcionales” como las tomadas hasta ahora. Por cierto, importante y positivo es que ya se ha alcanzado un acuerdo entre ambos partidos para aprobar los presupuestos del estado que vencían este sáado. La financiación de Homeland Security era el punto principal de controversia, y se ha acordado una extensión de 2 semanas más
Desde el punto de vista geopolítico, energético, inversión, tecnológico… los cambios son exponenciales y la sociedad está evolucionando de una manera rapidísima. Ser capaz de adaptarte a estos cambios ha sido crucial
-Por cierto, una más, de carácter doméstico. ¿Habrá elecciones generales en España este año?
Nuevamente, no lo sé.









